La nafta ya roza los $2.100 en caba y suma 20% desde la guerra en medio oriente
El surtidor porteño se convirtió en el termómetro más crudo de la inflación energética: este lunes la nafta súper superó los $2.000 en todas las bandas y el litro premium ya se vende a $2.439, tras una escalada que en los últimos siete días promedió $120 de aumento en cada categoría.

Ypf ya no frena la carrera: el spread con shell se achicó a $100
El relevo que hicimos en tres estaciones clave de la Capital muestra que YPF, la formadora de precios con más del 50% del mercado, subió su súper apenas 4,1% ($79) y la dejó en $1.999. Parece poco, pero es la punta del iceberg: en las premium la brecha se desmorona; Shell y Axion remarcaron 7-8% en una semana y empujaron la nafta de más octanaje por encima de los $2.300.
El dato que duele: desde que estallaron los bombardeos en Gaza y el estrecho de Ormuz respiró al mismo ritmo que los mercados, el litro acumula 20% de alza. EcoGo lo grafica sin anestesia: 6% en la primera semana de febrero, 9% a mitad de marzo y 20% cerrado el 27 de marzo. El consumidor paga la guerra cada vez que llena el tanque.
El Gobierno intentó meter freno de mano con más bioetanol en la mezcla, pero la medida llega tarde y se traga el cuento de que «diversificar» es sinónimo de «abaratar». En la práctica, las petroleras ya descontaron el insumo local y siguen indexando al crudo Brent y al tipo de cambio oficial.
Lo que nadie cuenta es que el asfalto porteño es el piso nacional. Cruzás la General Paz y el litro de súper ya cuesta entre $80 y $150 más. El interior paga el costo del flete y la falta de competencia: en Mendoza o Rosario el precio promedio supera los $2.200 sin gas premium.
El GNC, único bastión estable, se mantiene en $630 el metro cúbico, pero la tranquilidad es engañosa: cada vez más autos convierten y la demanda crecerá justo cuando el subsidio al gas natural empiece a achicarse.
Mientras tanto, el bolsivo del conductor se achica por triplicado: combustible, peaje y seguro treparon más que el salario en los últimos doce meses. El litro ya representa el 6% del salario mínimo; en 2019 era la mitad.
La próxima parada del cronograma es la primera quincena de abril, cuando se venza el plazo que YPF negoció con Economía para «esperar» el tipo de cambio. Si el dólar oficial se mueve apenas 2%, la nafta volverá a saltar. La guerra no está lejos: está en cada surtidor.
