Los cajeros de supermercado ganarán hasta $1.215.513 en abril de 2026
El cajero que te devuelve el cambio en la fila 8 de tu supermercado de barrio cobrará desde abril de 2026 más que muchos licenciados. La paritaria que sellaron la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECyS) con las cámaras empresarias lo catapulta a un bruto de $1.215.513. Detrás de esa cifra hay dos sumas antes “escondidas” —60 mil y 40 mil pesos— que ahora se le sumarán al básico y se multiplicarán en cada hora extra, aguinaldo o despido. Lo que nadie cuenta es que el ticket promedio de la compra mensual ya rozaba ese mismo monto en los barrios porteños.
El truco de las sumas no remunerativas que ahora son plata de verdad
Los supermercadistas venían descontando esos 100 mil pesos del básico para escaparle al fisco y a los aportes. Con la firma del convenio, la artimaña se derrumba: el dinero pasa a ser parte del salario de referencia y, por primera vez, se indexarán sobre él las horas extras (50 % los días hábiles, 100 % los feriados) y la indemnización si lo rajan. La Dirección Nacional de Relaciones del Trabajo calcula que un cajero con diez años de antigüedad puede sumar 25 % más por antigüedad y otro 20 % por presentismo. Hacer la cuenta: $1.215.513 puede transformarse en $1.704.718 sin despegar los ojos de la caja registradora.
Pero hay un detalle: el bono de 20 mil que se anuncia con bombos y platillos es no remunerativo. Aparece una sola vez en el recibo de abril y desaparece en mayo, como esa oferta de “2×1” que nunca vuelve. El gremio lo vendió como “compensación por la pérdida de poder adquisitivo”, pero en los pasillos de la FAECyS admiten que fue la moneda de cambio para que las cámaras aceptaran la indexación del básico.

Inflación a la vista: la cláusula que nadie firmó de mentira
El convenio incluye una revisión trimestral atada al índice de precios. Si la inflación se dispara, el salto será automático. La última vez que prometieron lo mismo, en 2023, el mecanismo se activó dos meses tarde y los sueldos llegaron con el kerosene ya quemado. Esta vez, la Secretaría de Trabajo se reservó el derecho de “corregir tramos” sin nueva paritaria, un eufemismo para evitar la foto de cierres de calle. El mensaje es claro: el empleado de comercio volverá a la mesa de negociación antes de que termine el Mundial de 2026.
El alcance supera el mostrador. Más de 1,2 millones de trabajadores —desde el pibe del depósito hasta la cajera de la cadena más grande— quedan enganchados al mismo sistema escalonado: 2 % en abril, 1,5 % en mayo y 1,5 % en junio. La suma nominal parece jugosa, pero la canasta básica ya creció 18 % en lo que va del año. El salario corre, los precios vuelan.
La paritaria cierra con una ironía de manual: mientras los empleados festejan que los 100 mil pesos “fantasma” se hagan realidad, las cámaras empresarias ya negocian un nuevo ajuste en los márgenes. La próxima vez que el ticket diga “total: $1.300.000”, recordá que el cajero que te mira desde al lado de la cinta transportadora también es consumidor. Y que su sueldo, aunque crezca, nunca alcanza para llenar el carrito que él mismo cobra.