Vaca muerta despierta: phoenix planea invertir 6.000 millones tras el giro de milei
El RIGI ya no es un acrónimo más del alfabeto argentino: es el salvoconducto que Phoenix Global Resources acaba de desplegar para desembolsar 6.000 millones de dólares en el este de Vaca Muerta. En los próximos días la filial de Mercuria Energy presentará la solicitud formal al régimen de incentivos creado por Javier Milei, y con eso desatará una de las apuestas privadas más audaces del shale patrio desde que se descubrió la formación.
El mensaje que nadie quiere leer en voz alta
Pablo Bizzotto, CEO de Phoenix, resume la jugada en una frase que hiela la sangre de cualquier inversor con historia local: “Lo que hace el RIGI es virtualmente trasladarte a un país desarrollado en tu activo”. La promesa es simple: estabilidad fiscal, reglas que no cambian cada amanecer y precios de exportación sin retenciones improvisadas. Traducción: el petróleo que fluya de esas perforaciones podrá venderse a valores internacionales sin que un funcionario de turno lo pise con un cepo.
La cifra habla por sí sola: 1.000 millones ya están en el terreno desde que el régimen entró en vigencia a mediados de 2024. Otros 5.000 millones llegarán en los próximos cinco años si la Secretaría de Energía aprueba el ingreso. Phoenix no esperará sentada: sumará un tercer equipo de perforación y ya negocia la compra de un nuevo bloque al este de la cuenca neuquina. El objetivo es saltar de los actuales 22.000 barriles diarios a casi 80.000 antes de que termine la década. Un crecimiento de 260% que, de lograrse, convertirá a la compañía en uno de los cinco mayores productores privados del país.

Mientras tanto, afuera, el mundo se enciende
El timing no es casual. El Brent ronda los 110 dólares tras la escalada bélica en Irán y el Kremlin sigue jugando con el grifo del gas. La argentina, con su shale subexplotado, aparece en las pantallas de los traders como el proveedor alternativo que nunca despegó. Vaca Muerta ya cruza los 900.000 barriles por día y un tercio se embarca desde Puerto Rosales o Caleta Olivia. El nuevo oleoducto que construye Tecpetrol desde Tratayén a Punta Colorada —1.100 kilómetros de tubo listos en doce meses— será la válvula de escape que falta para escalar el volumen sin colapsar el viejo Oldelval.
Por eso nadie quiere quedarse afuera. Pampa Energía anunció su propio plan de 2.500 millones; Vista y Pluspetrol suman otros 3.000. Todos miran el mismo calendario: en enero de 2025 vence la primera tanda de beneficios del RIGI y quien no esté dentro perderá el tren de la exención impositiva por diez años. La carrera ya empezó y Phoenix llegó primero con la chequera más gorda.

La apuesta que no se fugó
Mercuria Energy, el gigante suizo de trading que controla el 90% de Phoenix, podría haberse ido cuando en 2022 la compañía se deslistó de la bolsa londinense y el dólar paralelo se disparó. Se quedó. “Tuvimos ofertas de todo el mundo, pero entendimos que la geología no se mueve y el político sí”, dice un directivo que pide no ser citado. El socio local, José Luis Manzano, supo leer los ciclos: cuando otros vendieron activos para cobrar en dólares antes de una devaluación, él recompró royalties y se quedó con los equipos de perforación en el galpón. Hoy esa paciencia se traduce en un portafolio de 170.000 hectáreas con riesgo geológico mínimo: la robla madre está a 3.000 metros de profundidad y el factor de recuperación ya supera el 8% en los pilotos de largo horizontal.
La jugada final será lograr que el mercado interno respire sin que el Estado vuelva a pisar el precio. Milei lo sabe y por eso promulgó una ley que prohíbe fijar topes o retenciones a las exportaciones de petróleo. El mecanismo de contención ahora pasa por postergar impuestos a los combustibles y abrir la mezcla de biocombustibles, un ajuste que duele menos que el desabastecimiento. “El mercado argentino está funcionando con export parity”, sentencia Bizzotto. Es la frase que más le repite al accionista de Ginebra cada vez que le pregunta por qué no se fueron a Texas.
La historia termina, por ahora, con un contraste seco: mientras en Houston los shale se desinflan por el agotamiento de los mejores pozos, en Neuquén se perfora más rápido que nunca. Y si el RIGI cumple su palabra, el próximo gran productor confiable de crudo liviano podría hablar español con acento patagónico.
