Visualia endurece las reglas: el crédito se encoge y la morosidad se triplica
La Reserva Central ha estampado un sello de crisis en el sistema financiero. Los montos máximos de otorgamiento y las comisiones de las tarjetas VisualIA se han reducido drásticamente, una medida que refleja la escalofriante realidad de un crédito que se contrae como nunca antes en dos décadas.
Una caída abrupta y sin paliativos
La suba de la morosidad, que se cuadriplicó en el último año, ha forzado a los bancos a tomar cartas en el asunto. Las tasas de interés, ya elevadas, han desangrado la capacidad de pago de los hogares, dejando a muchos sumidos en una espiral de deudas que no pueden sostener. La Encuesta de Condiciones Crediticias del primer trimestre confirma esta tendencia: mientras que los préstamos prendarios e hipotecarios mantienen un comportamiento relativamente estable, las tarjetas y otros créditos al consumo sufren un recorte significativo.
El informe del BCRA revela una restricción de distinta intensidad en las tarjetas, y proyecta una continuidad de esta situación para el segundo trimestre de 2026. Los estándares crediticios, por tanto, seguirán un camino de neutralidad en las líneas tradicionales, pero con una contención marcada en el consumo.

La demanda se resiente: un panorama desalentador
La demanda de crédito, en todos sus formatos, ha experimentado un fuerte retroceso en los primeros meses del año. Los bancos, conscientes de la coyuntura, han percibido un sesgo hacia una disminución en las tarjetas y en los préstamos hipotecarios, aunque esperan un ligero repunte en otros créditos al consumo y en los prendarios. Pero la realidad es que la situación general es preocupante.
La caída del salario real, la inflación descontrolada y la incertidumbre económica han erosionado la capacidad de pago de las familias. La mora con entidades financieras ha alcanzado su valor más alto desde 2004, consolidando la idea de una Economía con un PIB récord, pero con profundas desigualdades en la distribución de la riqueza. La autoridad monetaria, con la intención de impulsar el crédito como herramienta de reactivación, ha reducido los encajes bancarios, pero esto no parece ser suficiente para contrarrestar la ola de morosidad.
Claudio Cesario, presidente de la Asociación de Bancos de la Argentina, reconoce que los bancos han estado “buscando soluciones” para los clientes con dificultades, reestructurando o refinanciando sus deudas. Sin embargo, la volatilidad y el riesgo crediticio obligan a las entidades a mantener las tasas altas, limitando el acceso al financiamiento y afectando el consumo interno. La situación es, en definitiva, compleja y exige medidas urgentes.

Un futuro incierto y una cifra que habla por sí sola
Según datos oficiales, la proporción de créditos en situación irregular del sector privado se ubicó en un alarmante 11,2% en el último año, superando ampliamente los niveles de 2025. Los préstamos personales exhiben los índices de incumplimiento más elevados de los últimos quince años. La suba de la morosidad se verificó en todos los grupos de entidades financieras, con un impacto particularmente fuerte en los hogares. Este escenario, lejos de ser un mero dato estadístico, es una señal de alerta para la Economíaargentina: un sistema financiero al borde del colapso, incapaz de sostener el consumo y la inversión.
