Ecuador se juega la piel en eindhoven sin sus dos baluartes
La selección ecuatoriana despega esta tarde hacia Eindhoven con el alma rota: Piero Hincapié y Denil Castillo se quedan en Madrid, víctimas de unos músculos que dijeron basta tras el primer amistoso. El estadio Butarque les ha dado la despedida con silencio de cementerio. Ahora, los de Félix Sánchez aterrizarán en tienda de Van Dijk y De Jong con el reloj del Mundial 2026 pisando los talones.
La semana europea que se rompió en dos
ecuador planeaba un doble examen de lujo: primero Marruecos, después Países Bajos. El primero dejó sabor a poco: victoria agónica, pero también dos bajas sensibles. Hincapié, la columna de la zaga; Castillo, el revulsivo que desquicia laterales. Ambos se quedan en la enfermería del Hotel Barceló Torre de Madrid, donde la delegación deshizo las maletas esta mañana.
El cuerpo técnico ha movido ficha: Jackson Porozo y Alan Franco cocinan la defensa; Jeremy Sarmiento pide a gritos titularidad. La lógica dicta rotaciones, pero Sánchez odia la palabra. En la sala de prensa del CD Leganés repitió su mantra: «Aquí no venimos de turismo». Nadie se atreve a contradecirlo.

El fantasma del grupo e
Mientras tanto, en la sede de la FIFA ya se reparten los cruces del 2026. ecuador compartirá grupo con Alemania, Costa de Marfil y Curaçao. La derrota ante Marruecos dejó más dudas que certezas. La victoria ante Países Bajos podría, quizá, enderejar el rumbo. Pero sin Hincapié, el sistema de tres centrales parece un castillo de naipes.
El partido del viernes en el Philips Stadion será un termómetro: si la zaga aguanta los desmarques de Memphis Depay, la afición quiteña respirará. Si no, las redes sociles explotarán con memes de ‘Titanic’ ecuatoriano. La presión es real: el técnico lleva siete partidos sin perder, pero los rivales ya le han leído la cartilla.
El avión despega a las 16:45 desde Barajas. Dentro, 23 futbolistas y un cuerpo técnico que sabe que cada minuto en Europa vale oro. Afuera, Madrid despide una semana que dejó cicatrices. ecuador llegó con ilusiones y se va con parches. Aterrizarán en Ámsterdam a las 19:30, hora local. A las 48 horas, balón al centro. El tiempo de echar balones fuera ya se acabó.
