Egipto arresta a una 'bruja' de tiktok y dispara su cacería de influencers

Una joven disfrazada de bruja en la plaza de Itsa, provincia de Fayum, acabó esta semana en celda. El Ministerio del Interior egipcio la detuvo por grabar sketches de Halloween y subirlos a redes. El motivo oficial: «perturbar el orden público». El real: sumarse a la lista de más de 80 creadores arrestados desde agosto en la campaña que El Cairo emprendió contra TikTok.

El vídeo que desató la condena

El clip dura 23 s. La muchacha, mascara de silicona y túnica negra, saluda a la cámara entre risas. En menos de una hora circuló por Facebook, WhatsApp y foros locales. Vecinos denunciaron «prácticas satánicas»; la policía abrió investigación; al día siguiente la identificaban, interrogaban y arrestaban. En el comunicado oficial apenas queda espacio para el ridículo: se la acusa de generar «ingresos ilícitos» con su contenido.

La fiscalía no ha precisado cargos, pero la EIPR (Iniciativa Egipcia por los Derechos Personales) ya los enumina: atentado contra la moral, uso indebido de telecomunicaciones y, el favorito de los últimos meses, infracción del artículo 25 de la Ley de Ciberdelincuencia, la cláusula de «valores familiares» tan vaga que cabe en cualquier celda.

Cacería que empezó con bailes y ahora alcanza disfraces

Cacería que empezó con bailes y ahora alcanza disfraces

La oleada actual nació en 2020 contra creadoras que bailaban en TikTok. Hoy incluye humoristas, gamers y ahora hasta una bruja de patio. La EIPR advierte: la red se ensancha. Critican que se persiga a quienes disienten de la ortodoxia musulmana o cristiana, pero también a quienes simplemente desafían la estética oficial. El resultado es un Índice de Autocensura en plataformas egipcias que crece cada trimestre.

El Gobierno justifica la ofensiva como defensa de la «identidad nacional». La realidad: El Cairo teme que pequeños virales desbordeen el relato dominante. Detener a una muchacha con sombrero puntiagudo resulta más barato que enfrentar la crisis de divisas o la deuda que supera ya el 90 % del PIB.

La historia termina donde empezó: frente a una pantalla. Miles de seguidores se suscribieron al perfil clausurado buscando el vídeo prohibido. Lo encontraron, claro. Y en la plaza de Itsa, mientras tanto, los niños siguen jugando al escondite sin saber que disfrazarse puede ser delito. En Egipto, la fantasía ya no cabe en 280 caracteres: cabe en una celda.