Egipto desafía a españa: «no venimos de turismo, queremos la bandera arriba»

Hossam Hassan no se anda con rodeos. Sentado en la sala de prensa del RCDE Stadium, el seleccionador egipco ha colocado a España en el podio de candidatos al Mundial de 2026 y, acto seguido, ha avisado: «Nosotros no venimos a hacer fotos». La frase suena a bravata, pero en su voz no hay teatralidad: el exdelantero mide cada palabra, como cuando gambeteaba a los centrales.

La roja, espejo y rival

«Llevan el primer puesto del ranking FIFA, juegan como Bélgica y tienen a Lamine Yamal, Rodri y Pedri», ha enumerado Hassan, que estudia a la Roja desde hace meses porque en el grupo de egipto del Mundial estará la mirilla de Luis de la Fuente. El paralelismo es obvio: si quieres competir contra los diables rouges, primero prueba con la versión ibérica.

Lo que nadie cuenta es que la federación egipcia pagó un precio alto por este amistoso: cuatro horas de vuelo desde Yeda, apenas 72 horas de descanso y la obligación de presentar un equipo sin Mohamed Salah, su tarjeta de presentación global. La ausencia del astro del Liverpool ha convertido a Omar Marmoush en la nueva cara del ataque. Hassan lo define así: «Tiene todo para ser la próxima estrella mundial que firme en un grande por 100 millones». Lo dice y no sonríe, como si ya hubiera cerrado el trato.

El orgullo de un continente

El orgullo de un continente

Mientras tanto, Mahmoud Trezeguet, veterano de tres Mundiales, ha cargado las tintas contra quienes consideran el partido de mañana un mero trámite. «Nos dicen que venimos de excursión, pero egipto no entra en una Copa del Mundo para participar: entra para dejar la bandera lo más arriba posible». La frase huele a pegatina de vestuario, pero el tono es tan serio que el silencio que le sigue parece un aplauso.

La cifra habla por sí sola: siete derrotas en sus últimos nueve amistosos contra europeos. Pero también otra: egipto solo ha perdido uno de sus últimos 23 partidos oficiales. Hassan lo sabe y por eso pide «riesgo calculado». «Respetamos, pero no tememos. Si salimos vivos del RCDE, sumaremos más que tres puntos: ganaremos confianza para cuando en julio tengamos que jugar la vida en 90 minutos».

El mensaje ha calado. Fuera, un grupo de aficionados egipcios corea «Sehrdah ya Masr» («¡Arriba, egipto!») mientras ondean una bandera con la silueta del Nilo. Dentro, Hassan se levanta, ajusta la chaqueta y abandera la misma idea que repetirá a sus jugantes en el vestuario: «El mundo cree que somos el sparring. Nosotros creemos que podemos incomodar al campeón». El partido arranca a las 21.30 y, según el seleccionador, «el resultado ya está escrito, pero nadie nos ha leído el guion».