El 85% de las salidas de etarras por la puerta de atrás se las lleva solo el 8% de la población carcelaria vasca

Bilbao amaneció este lunes con la certeza de que Ángel María Tellería, condenado por acribillar a la primera mujer policía que cayó en Euskadi, sale nueve años después de entrar. El Gobierno vasco confirma que pasará la noche fuera. La razón: el artículo 100.2 del reglamento penitenciario, la vía exprés que ya ha devuelto a la calle a Garikoitz Aspiazu, Txeroki, y Soledad Iparraguirre, Anboto. El dato que nadie pidió pero que el PP ha desenterrado: el 85% de esos permisos se los ha llevado el 8% de la población reclusa, los etarras.

El pp saca la calculadora y acusa al psoe de trueque: etarras por votos

Javier de Andrés no necesitó demasiados minutos para cargar las tintas. «No es casualidad, es política», espetó ante los micrófonos. Su lectura: el PSOE pacta con EH Bildu presupuestos y, a cambio, «desbloquea» la puerta de las cárceles. El dirigente popular habló de «ética por poder» y dejó caer la frase que sonará en los informativos: «presos por presupuestos».

El argumento del PP va más allá de la indignación. Apunta a una doble vara de medir: los etarras salen sin haber pedido perdón, mientras el resto de presos ve cómo se les niega el mismo trato. De Andrés subrayó que los beneficiados son «los más criminales, los de asesinatos múltiples». Lo que no explicó es cómo se obtiene ese 85%, pero la cifra ya corre por WhatsApp y tendrá vida propia.

La respuesta del PSE-EE llegó antes incluso de la rueda de prensa. Eneko Andueza, su secretario general, cargó contra el PP durante un acto por las víctimas y llegó a acusar a los populares de «agredir» a quienes sufrieron el terrorismo. De Andrés devolvió el golpe: «Impertinente».

La cuenta atrás de tellería y la sombra de 1981

La cuenta atrás de tellería y la sombra de 1981

El nombre de Ángel María Tellería no aparece en los manuales de historia, pero sí en los juzgados. Fue uno de los tres etarras que en 1981 dispararon contra la cabina de la policía municipal María Victoria Ros, la primera mujer agente asesinada por eta. La bala le entró por la espalda cuando patrullaba la estación de tren de Amara. Tenía 25 años.

Casi cuatro décadas después, Tellería cumplirá la condena en régimen de semilibertad. Podrá salir de la cárcel de día y volver a dormir dentro. El calendario penitenciario no contempla que pida perdón. El Gobierno vasco insiste en que la medida es «técnica», no política. Pero en la calle Gran Vía los viandantes ya hablan de «impunidad».

El debate ya no es solo jurídico. El PP ha encontrado un filón electoral en la memoria del dolor. El PSOE, atrapado entre su socio republicano y la necesidad de no romper la legislatura, calla o desvía. EH Bildu, mientras tanto, celebra cada salida como una victoria contra la «excepcionalidad» que, según su relato, nunca debió existir.

La próxima semana llegarán nuevos informes, nuevas peticiones y, quizá, nuevos beneficiados. El 8% sigue siendo un número pequeño, pero basta para abrir la caja de resonancia de un país que todavía no ha cerrado todas sus heridas. Mientras, la puerta giratoria sigue su curso: entran los papeles, salen los presos.