El apóstol: estudiante de derecho lideraba red de extorsión desde la universidad nacional

Bogotá se estremece ante la revelación de un entramado criminal operado desde las entrañas de la Universidad Nacional. José Antonio Medina Méndez, alias ‘el Apóstol’, un joven de 21 años cursando derecho, ha sido vinculado a una red de extorsión y atentados orquestada por las disidencias de las FARC, bajo el mando del peligroso Alexander Díaz, alias ‘Calarcá’.

Un carné universitario como escudo

La investigación, que culminó con la captura de Medina Méndez en Güepsa, Santander, el pasado 11 de marzo, ha destapado un modus operandi alarmante: el uso de su condición de estudiante y de carnés institucionales para acceder a información sensible y moverse con total impunidad. Según fuentes de la Policía Metropolitana de Bogotá (Mebog), el joven no solo se aprovechaba de los beneficios universitarios, como bonos de alimentación, sino que también utilizaba su acceso a la plataforma de la Superintendencia de Notariado y Registro para obtener datos personales y financieros de sus víctimas. La precisión con la que recopilaba información, documentando incluso fechas de matrimonio, estructura familiar y reservas en restaurantes, es escalofriante.

Pero el caso va más allá de la simple recopilación de datos. ‘El Apóstol’ no dudó en enviar listados detallados a sus víctimas a través de mensajes de texto, una clara demostración de intimidación. La gravedad de la situación escaló al punto máximo con el lanzamiento de una granada de fragmentación IMB26 contra una vivienda en el barrio Las Américas, un ataque que, según la Fiscalía, fue ordenado directamente por el joven.

La sombra de ‘calarcá’ y el bloque suárez briceño

La sombra de ‘calarcá’ y el bloque suárez briceño

La conexión con alias ‘Calarcá’ y el Bloque Jorge Suárez Briceño de las disidencias de las FARC es el eslabón que completa este inquietante rompecabezas. La jueza María de los Ángeles Díaz, durante la legalización de la captura, no dudó en afirmar que “esto demuestra que existe toda una organización”, sugiriendo la existencia de una estructura criminal con ramificaciones que se extienden más allá de Bogotá. La reciente confirmación del crecimiento de las disidencias en más de 5.000 integrantes, según informes de inteligencia, agrava aún más la situación.

El Reclutador abatido y la defensa que niega la conexión. Un operativo policial resultó en la muerte de uno de los colaboradores de Medina Méndez, conocido como “el Reclutador”, lo que confirma la existencia de una red más amplia. La defensa del joven, representada por Justo Iván Rodríguez Gámez, ha negado la participación directa de su cliente en el atentado con granada, argumentando que era beneficiario de una beca y desconocía los hechos. Sin embargo, la jueza rechazó la solicitud de libertad, manteniendo la medida de aseguramiento en centro carcelario.

La Universidad Nacional, tras conocer los presuntos vínculos de Medina Méndez con actividades ilícitas, bloqueó su matrícula, un acto que refleja la gravedad de las acusaciones. La Fiscalía también ha documentado el envío de panfletos y carteles firmados por la “compañía Isaías Carvajal” a las víctimas, advirtiéndoles que eran considerados objetivos militares y exigiéndoles contribuir a la causa política del grupo armado.

El brigadier general Giovanni Cristancho, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, ha advertido que la investigación continúa para desarticular por completo esta red criminal. La cifra habla por sí sola: el joven extorsionaba a empresarios exigiendo pagos que alcanzaban los 500 millones de pesos.

Con la captura de ‘el Apóstol’ y la creciente presión sobre las disidencias de las FARC, el futuro de la seguridad en Bogotá pende de un hilo. La infiltración de estructuras criminales en instituciones educativas, como la Universidad Nacional, es una señal de alerta que exige una respuesta contundente y urgente por parte de las autoridades.