El banquete de brugada se quedó sin cubiertos: un muerto en el ensayo del mundial
Mientras 10 000 personas vitoreaban a la mascota ajolote en el Zócalo, un cuerpo de 27 años se estrellaba contra el concreto del Estadio Banorte. La jefa de Gobierno, Clara brugada, celebraba el «éxito» del Operativo Kukulcán; la Fiscalía recogía restos de una vida que se apagó entre palcos y botellas.
La cifra que nadie mencionó en el micrófono
Caer del segundo nivel son 14 metros. El impacto fulminó al aficionado en el estacionamiento, donde minutos antes los autobuses de la Secretaría de Movilidad descargaban a los primeros invitados del ensayo mundialista. Las cámaras de vigilancia captaron el trayecto: una trayectoria recta, sin barandilla que lo detuviera, sin seguridad que lo viera. El protocolo de Brugada no incluye revisar las deficiencias estructurales del coloso de Santa Úrsula; su balance fue de «cero autos particulares» y «ocho entradas fluidas».
El cadáver fue el único dato que no entró en la conferencia. La mandataria se limitó a «lamentar» y garantizar que la Fiscalía «ya hace lo suyo». Lo suyo, según el parte oficial, es una necropsia y un cintón amarillo que permanecerá hasta que la prensa deje de preguntar.

El espejo de 2026
México volverá a albergar un Mundial dentro de 731 días. El sábado era la prueba de fuego: 63 000 personas, un despliegue de 3 600 policías, drones y scanners que olfateaban botellas. Funcionó el control de masas; falló el control de riesgos. El estadio reinaugurado luce nueva pintura, pero las barandillas siguen al ras de la cintura y los pasillos de desahogo siguen siendo zanjas de cemento.
En las inmediaciones, familias de desaparecidos alzaron fotos de rostros ausentes. Brugada lo leyó como «libertad de expresión». Nadie preguntó cuántos de esos rostros desaparecieron también en noches de fiesta y operativos relamidos.
La FIFA tomará nota: el ajolote multicolor bailó, la gente aplaudió, el cuerpo se retiró antes de los cánticos. El mundo no verá la mancha de sangre en la loseta D-17; solo verá la coreografía. El ensayo está aprobado: el show puede continuar. El muerto, no.
