El barça sobrevive a un unicaja de siete vidas y se mete entre los ocho
El Palau Blaugrana vivió anoche su tercera noche de éxtasis consecutiva, pero esta vez el ritual incluyó infarto: el Barça ganó 97-91 a un Unicaja que llegó a rozar la remontada épica después de ir perdiendo por 18 puntos. La victoria, la decimosexta de los de Pascual, les afianza en la zona noble de la Liga Endesa.
Unicaja resucita cuando el partido parecía muerto
Con 40-22 en el minuto 14, la grada cantaba ya la sentencia. Pero Ibon Navarra pidó tiempo muerto y su equipo volvió otro: parcial de 7-19 hasta el descanso y 47-41 que devolvió el miedo a las gradas. La razón del milagro se llamó Djedovic y Sulejmanovic, que sumaron 32 puntos entre ellos y obligaron al Barça a jugarse la vida en los últimos cinco minutos.
Entonces apareció Jan Vesely. El checo, hasta ese momento discreto, clavó dos triples seguidos —sí, él— y robó un balón que dejó el electrónico en 85-77 a falta de cinco minutos. Su compañero de farolillo, Darío Brizuela, firmó 17 puntos y un 4/6 en triples contra su ex equipo. Entre ambos cerraron la brecha cuando el Unicaja olía sangre.

El físico de norris, la llave de pascual
La gran novedad del Barça fue Miles Norris como titular. El ala-pivot californiano cumplió el encargo que le hizo su entrenador: igualar el tono físico de un Unicaja que había vapuleado al interior azulgrana en Málaga. Norris aportó 10 puntos, 5 rebotes y la falta antideportiva que le costó la eliminación a Audige. Su presencia liberó a Hernangómez, que pudo respirar y sumar 4 puntos en momentos clave.
El partido se rompió en el tercer cuarto, cuando los árbitros señalaron 14 faltas y el juego se convirtió en un intercambio de tiros libres. La ventaja nunca superó los seis puntos y el marcador se igualó a 77 cuando faltaban siete minutos. Ahí el Barça apretó el acelerador y el Unicaja ya no tuvo respuesta.
El Palau se fue a casa con la certeza de que su equipo sabe sufrir. Tres victorias en siete días, 16 en total, y la confianza de que esta temporada puede acabar en playoffs. El Unicaja, con 12 derrotas, se queda con la espina de la gesta que pudo ser y la certeza de que en Málica la guerra continuará.
