El cardiff pierde su apuesta y deja 122 millones en la cuneta
El Tribunal de Comercio de Nantes ha devuelto al Cardiff City un dossier de 122 millones de euros limpio de polvo y paja. El club galoés pretendía cobrarle al FC Nantes esa cantidad por la muerte de Emiliano Sala, el argentino que nunca pisó el césped del Cardiff City Stadium porque un Piper Malibu se estrelló contra el Canal de la Mancha la noche del 21 de enero de 2019.
El contrato que no llegó a firmar
La clave del fallo está en un detalle que los abogados galéses pasaron por alto: Sala seguía siendo jugador del Nantes cuando murió. El transfer, firmado el 19 de enero, estaba pendiente de la homologación de la Premier League. El avión se precipitó a las 20.16 horas del 21. El reglamento de la FIFA es claro: un futbolista muerto no puede ser transferido. El dinero, por tanto, no se devuelve.
El Cardiff argumentaba que el Nantes había incurrido en vicio oculto al vender a un jugador que viajaba en una aeronocha que el propio club galoés había contratato. Pero los jueces han considerado que la responsabilidad del vuelo recae exclusivamente en el intermediario Willie McKay y en el piloto David Ibbotson, que carecía de licencia comercial y cuyo cuerpo nunca apareció.
La cifra habla por sí sola: 17 millones de euros fue el traspaso acordado. 122,2 millones fue la indemnización solicitada por el Cardiff por daños morales y pérdida de ingresos comerciales. Entre medias, la vida de un delantero que anotaba goles como quien respira.

El fantasma que aún ronda el banquillo
El veredicto no cierra la herida. En el estadio de Nantes, la grada 9 sigue guardando un asiento vacío con la camiseta 9 de Sala. En Cardiff, el presidente Mehmet Dalman aún paga de su bolsillo los psicólogos que atienden a los jugadores que llegaron a compartir vestuario con la sombra del argentino.
El club galoés ha anunciado que recurrirá al Tribunal de Apelación de París. Pero los abogados consultados por este diario dan a la demanda menos opciones que un penalti lanzado por Ibbotson. El tiempo corre contra el Cardiff: el 21 de enero de 2025 se cumplirán seis años del siniestro y el plazo para reclamar ante la FIFA prescribe.
Mientras tanto, el Nantes ha vendido ya los derechos de imagen de Sala a una productora inglesa que prepara un documental para Netflix. El argentino seguirá generando ingresos desde la tumba. El Cardiff, en cambio, solo atesora una factura legal de 3,4 millones de euros y un nombre grabado en una placa de bronce que nadie visita.
