El cortijo de la discordia: un tiroteo en rioja que deja cuatro huérfanos y 1.400 plantas de sombra
El silencio de la madrugada en el cortijo de Rioja se rompió con cuatro disparos que acabaron con la vida de Mari Carmen N.S. y dejaron a su esposo, Francisco Javier N.S., en la UCI con una bala en el pecho. El autor: su propio hermano, Javier N.S., que este domingo ha ingresado en prisión provisional sin fianza mientras su mujer y su hijo quedan bajo investigación por encubrimiento. La pelea, según los primeros indicios, no fue por tierras ni herencias: fue por el control de una plantación de marihuana que la Guardia Civil calcula en 1.400 ejemplares.
Una familia desgajada por la droga y la deuda
El martes 24 de marzo, los hermanos N.S. se citaron en el cortijo que ambos explotaban como invernadero. Llevaban semanas enzarzados en una guerra de mensajes y amenazas por la distribución de beneficios. Testigos vecinos aseguran que la discusión empezó a las 21:30, cuando Mari Carmen intentó mediar. En cuestión de segundos, la pistala 9 mm que portaba Javier hizo estragos: dos impactos para su cuñada, otros dos para su hermano. Luego, huyó con su núcleo familiar en un Renault Kangoo negro que abandonaron a 30 km, cerca del paraje de Los Marchanes.
El fugaz escape duró cuatro días. El sábado por la tarde, agotados y sin red, los tres se presentaron en la Comandancia de la Guardia Civil de Huércal-Overa. Lo hicieron sin abogado y con la misma ropa que vestían la noche del crimen. El juez de Instrucción 4, en funciones de guardia, les recibió a las 22:15. Solo Javier ejerció su derecho a no declarar; su esposa y su hijo, de 19 años, reconocieron que estaban en el cortijo, pero atribuyeron su papel a «intentar separar».

El otro expediente: 1.400 plantas que valen más que una vida
Mientras el juzgado instruye el homicidio y el intento de asesinato, otro juzgado de Almería abrirá pieza separada por narcotráfico. En el registro del cortijo se incautaron 1.400 plantas de Cannabis sativa, 25 kg de cogollo listo para envasar y una balanza de precisión industrial. En los domicilios de los detenidos, 8.000 € en efectivo, dos armas cortas sin papeles y una libreta de anotaciones con facturas de «abono», «luz» y «seguridad» que arrojan un volumen de negocio superior al medio millón anual.
La viuda, ahora ingresada en planta, ha perdido a su esposa y a la madre de sus cuatro hijos; los menores, de 6, 9 y 12 años, quedan bajo tutela provisional de la abuela paterna. El hermano herido, operado de urgencia, conserva el proyectil alojado entre el tercer y cuarto costilla; los médicos reservan evolución. La droga, paradójicamente, ha quedado bajo custodia policial y será destruida en los próximos meses. La huella balística, la geolocalización de los móviles y el testimonio de la hija mayor, de 17 años, que presenció la discusión desde la ventana, cerrarán el cerco.
En el pueblo de Rioja, donde el censo no llega a 1.200 habitantes, nadie se atreve a hablar. El cortijo lleva ya tres candados y una valla provisional. La cosecha ilegal que enriquecía a unos pocos acaba de dejar huérfanos a cuatro niños y un herido que, si sobrevive, tendrá que explicar por qué la sangre vale menos que un kilo de marihuana.