El crudo roza los 103 dólares y wall street se desgarra entre el miedo y la codicia
El petróleo volvió a oler a pólvora ayer en Nueva York: el WTI perforó los 103 dólares por barril por primera vez desde julio de 2022 y la bolsa se partió en tres: el Dow arañó un risueño +0,12 %, el S&P 500 se dejó un deslucido -0,40 % y el Nasdaq se desplomó un -0,73 % tras ver cómo los futuros del crudo trepaban 3,25 % en cuestión de minutos. La culpa no fue de los algoritmos: fue la voz de Donald Trump avisando que, si Irán no reabre el estrecho de Ormuz, Estados Unidos bombardeará pozos y centrales eléctricas.
La guerra sube 46 % al petróleo en un mes
Cinco semanas de cohetes sobre Irán han encarecido el crudo un 46 %. La isla de Kharg, terminal clave del Golfo, parece un objetivo a la espera de una cerilla. El estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20 % del petróleo mundial, ya registra colas de buques fantasma. El temor se traduce en cifras: el Brent en Londres se fue hasta 112,78 dólares y el WTI cerró en 102,88. La última vez que el barril tocó tres cifras, la inflación se llevó por delante los sueños de medio planeta.
En la sala de operaciones de la bolsa de Nueva York los operadores ya no miran las pantallas: miran la CNN con el dedo sobre el botón de venta. El S&P 500 Energy bajó un palmo pese al rally del crudo; el sector financiero, en cambio, respiró tras la publicación de nuevas directrices que permitirán a los fondos de pensiones incluir activos alternativos. Blackstone y KKR terminaron en verde; Sysco se hundió un 15,3 % tras anunciar la compra de Jetro Restaurant Depot por 21.600 millones de dólares en efectivo y acciones.
El Tesoro a 10 años se desinfló al 4,35 %, lejos del 4,44 % del viernes, pero aún 38 puntos por encima del nivel pre-guerra. Jerome Powell, en una videoconferencia desde Washington, repitió que las expectativas de inflación a largo plazo “siguen ancladas”. Nadie le creyó del todo: los precios de los swaps de inflación a cinco años ya descontaban un 3,2 % anual.

Trump habla, los mercados tiemblan
El expresidente aseguró que hay conversaciones “serias” con un “régimen más razonable” para pacificar la región, pero matizó que, si Irán bloquea Ormuz, “los bombardeos serán inmediatos”. La milicia hutí, desde Yemen, prometió intensificar los ataques hasta que Israel pare los bombardeos en Gaza. La respuesta llegó en tiempo real: los futuros del gas natural europeo saltaron otro 8 % y el euro se hundió frente al dólar.
En Asia, el Nikkei perdió un 2,1 % y el Hang Seng se dejó un 1,9 %. En Europa, los índices repuntaron gracias a la baza de que la diplomacia aún tiene un teléfono abierto. Pero la isla de Kharg sigue en la mira y los tanques de almacenamiento de Cushing, Oklahoma, registran su nivel más bajo desde 1984. La última vez que esos depósitos se vaciaron así, el petróleo tardó dos años en bajar de 100 dólares.
La jornada terminó con la sensación de que el próximo disparo ya no será de cohete: será del tipo de cambio. Mientras tanto, los inversores repiten la consigna de la guerra: compra oro, compra trigo, vende tecnología. Y observan el cinturón de Ormuz como quien mira un reloj de arena cuyos granos son barriles de crudo.
