El dax se dispara 1,18 % mientras trump juega al doble o nada con irán
Fráncfurt am Main huele hoy a pólvora y a petróleo. El DAX 40 ha cerrado en 22.562,88 puntos, un +1,18 % que dispara las alertas: la bolsa alemana se fía más de un tuit de Donald Trump que de los 120 dólares por barril que acechan al otro lado del Atlántico.
El motivo es un mensaje publicado en Truth, la red social del expresidente, donde asegura que hay «conversaciones serias con un régimen nuevo y más razonable» en Irán. No da nombres, ni fechas, ni siquiera pruebas de que ese supuesto gobierno alternativo exista. Pero basta para que los operadores de Fráncfurt aprieten el gatillo de las compras antes de que alguien más lo haga.
El chantaje energético de trump
La ironía es demoledora: mientras Trump promete bombardear centrales eléctricas y refinerías iraníes «si no se llega pronto a un acuerdo», el crudo Brent se ha encarecido un 55 % en un mes y el gas europeo ha saltado más del 70 %, hasta superar los 54 € por MWh. El petróleo se acercó esta semana a los 120 dólares, máximos desde 2022, y la inflación alemana se ha disparado al 2,7 %, su nivel más alto en dos años.
En la parqué de Fráncfurt nadie parece recordar que el país que amenaza con destruir la infraestructura energética de Irán es el mismo que ahora vende la posibilidad de un acuerdo que nadie ha visto. Pero el dinero no entiende de geopolítica: entiende de riesgo y de rentabilidad inmediata.

Rwe y sap lideran la fiesta; commerzbank se queda atrás
La eléctrica RWE ha subido un 3,3 % hasta 56,46 €, aprovechando que el carbón y el gas vuelven a ser rentables. SAP, el gigante del software empresarial, ha recuperado un 3,1 % hasta 147,02 €: los inversores apuestan a que la guerra (o su final) impulsará la digitalización de la cadena de suministro. Incluso Vonovia, la mayor inmobiliaria de Europa, ha repuntado un 2,9 %: en tiempos de caos, el ladrillo alemán vuelve a ser refugio.
La excepción es Commerzbank, que ha cedido un 1,2 %: los bancos temen que el BCE se vea forzado a subir tipos si la inflación energética se enquista. Siemens Energy, por su parte, ha perdido un 1,7 %: sus turbinas dependen del gas iraní que quizá nunca llegue.
En el fondo, el mensaje es brutal: el mercado ha elegido creer en un rumor antes que en un barril a 120 dólares. Y mientras tanto, en Teherán, ni rastro de ese «régimen razonable» que Trump promete. Solo hay silencio, petróleo y la certeza de que la próxima bomba —literal o bursátil— puede estallar antes de que cierre el próximo mercado.
