El deportivo busca en riazor la cura y la punta tras la crisis del córdoba
Riazor huele esta tarde a epígrafe de infarto: el Deportivo, desahuciado de la promoción directa por la goleada del Almería al filial de la Real, recibe a un Córdoba que encadena siete jornadas sin ganar y se ahoga en una media de tres goles en contra por partido. El reloj marca 20.00; el partido, diez jornadas antes del fin, ya huele a cuchillo y corbata.
Un vestuario roto en dos mitades
En el lado herculino, Antonio Hidalgo recupera a Lucas Noubi y a Stoichkov, pero podría mantener a Dani Barcia, el canterano que salvó un punto en Gijón con un gol que sonó a desahogo. El mensaje es claro: la zaga se recompone con Loureiro y Quagliata, y el once titular se juega media temporada en 48 horas: hoy contra el Córdoba y el sábado contra un Málaga que también se tambalea.
En el cuadro andaluz, Iván Ania niega que sea una final, pero la estadística le contradice: el Córdoba solo ha ganado una vez en 19 visitas a Riazor y encaja una autocanibalización de 21 goles en las últimas siete jornadas. Las bajas se multiplican —Adilson, Fomeyem, Marín, Trilli, Alcedo, Ortiz y Requena— y el portugués extremo vive su segunda recaída, un símbolo de la desbandada. La solución pasa por una reorganización táctica que evite la carnicería, no por rotaciones que ya no existen.

La tabla que no perdona
El Deportivo necesita el liderato para evitar la loteria de la promoción; el Córdoba, alejarse del pozo que marca el descenso. La cifra habla por sí sola: si los blanquiazules suman seis puntos esta semana, recortarán al Racing Santander a un punto y dejarán al Córdoba a nueve de la salvación. El balón, hoy, pesa como una losa de historia reciente: el 2-2 contra el Mirandés en Nuevo Arcángel fue el colofón a una crisis que ya no admite eufemismos.
El árbitro, Alejandro Morilla, tiene la peor de las tareas: cronometrar una agónica que comenzó hace meses. En Riazor, la grada no pide espectáculo, pide oxígeno. Y el Córdoba, sin oxígeno, juega a desnudar su alma ante un rival que no necesita dominar para matar. El balón rodará a las 20.00; el tiempo, para los andaluces, se acabó hace tres jornadas.
