El dólar se estanca en 40 pesos y el banco central ya dibuja uruguay 2026

El dólar cerró este 30 de marzo a 40,56 pesos uruguayos, apenas dos centavos arriba del piso del mes. La moneda estadounidense lleva siete días dando tumbos dentro de un rango de 40 centavos: sube un día, baja al otro, pero no logra romper la barrera psicológica de los 41. El resultado: un avance de 0,98 % en la semana y un magro 0,6 % en doce meses. La volatilidad, 14 % anual, parece un eco lejano de la crisis de 2002, pero hoy es solo un número en la pantalla del BCU.

La apuesta de los analistas: dólar planchado hasta 2026

El banco central acaba de publicar su sondeo de expectativas y el mensaje es claro: el dólar no se moverá mucho. Para enero de 2026 la mediana apunta a 38,98 pesos; para junio, 39,33; y para diciembre de ese año, 40,19. Es decir, el tipo de cambio regresaría al mismo punto donde ya estuvo en marzo de 2024. La proyección larga llega hasta 2027: 41,46 pesos. Un escenario que, de cumplirse, convertiría al peso uruguayo en una de las monedas más estables de la región.

Detrás de esa estabilidad hay un PBI que crece por debajo del 2 %: 1,87 % en 2026, 1,85 % en 2027 y 1,92 % en 2028. El BCU lo llama “crecimiento moderado”; los analistas, “estancamiento estructural”. La inflación, en cambio, se acerca al centro de la meta: 4,40 % en 2026, 4,45 % en 2027 y 4,50 % en 2028. El ajuste fiscal, la contención salarial y una política monetaria que ya no sorprende a nadie explican ese guiño al 4,5 % que el BCU persigue desde 2020.

De la maxidevaluación a la ancla cambiaria

De la maxidevaluación a la ancla cambiaria

El peso actual nació en 1993 para enterrar los millones de ceros que arrastraba el viejo peso. La banda de flotación de los 90 intentó domesticar al dólar, pero fue la crisis de 2002 la que marcó el rumbo definitivo: fuga de capitales, corralito en Argentina y un tipo de cambio que saltó de 13 a 32 pesos en meses. Desde entonces, Uruguay adoptó la flotación libre y el peso se convirtió en un refugio para inversionistas que huyen de vecinos volátiles.

Hoy, 22 años después, el dólar vuelve a costar 40 pesos, pero el contexto es otro. Las reservas del BCU superan los 17.000 millones de dólares, el país mantiene el grado de inversión y el 60 % de la población forma parte de la clase media. El problema no es el tipo de cambio; es cómo hacerlo competitivo sin perder estabilidad. La respuesta del gobierno pasa por acuerdos de libre comercio, reforma tributaria y una apuesta a la educación técnica que aún no muestra resultados.

El dólar, mientras tanto, sigue atrapado en su propio pantano de 40 pesos. Y la historia que comenzó con una maxidevaluación termina, por ahora, con una pregunta sin respuesta: ¿cuánto tiempo puede Uruguay sostener un peso fuerte sin crecer?