El dólar se estanca en 7,64 quetzales: la calma que anticipa una tormenta

El Banco de Guatemala abrió la sesión cambiaria con el billete verde fijado en 7,64 quetzales, un centavo por debajo del cierre previo. La cifra parece nimia, pero en el país donde la inflación alimentaria supera el 8 %, cada décima se traduce en menos tortillas en el plato.

El alza acumulada en los últimos siete días —2,27 %— dispara las alertas entre las familias que importan medicinas y entre las maquilas que pagan sueldos en quetzales mientras facturan en dólares. El Banco Central insiste en que la volatilidad está “contenida”, pero el mercado paralelo ya opera a 7,80 y los rumores corren por WhatsApp como regueros de pólvora.

La guerra de ucrania que se filtra en la tasa de cambio

Lo que nadie cuenta es que Guatemala importa el 18 % de sus fertilizantes desde la cuenca del Danubio. Con el conflicto europeo recrudeciendo, los precios del urea se han encarecido un 34 % en dólares desde enero. El agricultor que necesita financiar esa compra exige más billetes verdes, y el Banco tiene que inyectarlos para evitar desabastecimiento. El resultado: presión alcista encubierta sobre el tipo de cambio.

El ministro de Finanzas, Alvaro González Ricci, prometió “líquido suficiente” hasta junio, pero las reservas internacionales cayeron 312 millones en marzo, el peor desembarco desde la pandemia. El dato habla por sí solo: cada 48 horas desaparecen del cofre público el equivalente a una ciudad como Antigua Guatemala.

El cliente que ya no cambia en el banco

El cliente que ya no cambia en el banco

En la ventanilla del Banco Industrial, Doña Mercedes vende los 300 dólares que le manda su hijo desde Los Ángeles. La gerente le ofrece 7,62; en la esquina, un chupetero le da 7,75 sin pedir DUI ni firmar papel. Ella firma, pero guarda la mitad en efectivo “por si se pone feo”. La desconfianza se traduce en dolarización informal de los bolsillos, y eso debilita aún más al quetzal.

Los analistas de la Asociación Bancaria proyectan que el billete tocará 7,90 antes de Semana Santa. La especulación ya se huele: ayer se negociaron 1.400 millones de dólares en forwards a 90 días, el volumen más alto desde que existe registro. El mensaje del mercado es brutal: apostar a una baja es nadar contra la corriente del Río Motagua en crecida.

El país que se jacta de tener la economía más estable de Centroamérica despierta cada mañana con la misma pregunta: ¿alcanzará el sueldo para llenar el tanque? Hoy la respuesta vale 7,64 quetzales. Mañana, quizá, un centavo más. Y así, décima tras décima, se construye la historia silenciosa de una moneda que se desangra mientras los contables redondean.