El euro baja en guatemala: 8.76 quetzales y el mercado se frena

El euro cerró este sábado en 8.76 quetzales, cuatro centavos menos que el viernes. Fue un descenso de 0.45%, apenas un respiro en una semana que, vista desde lejos, aún huele a alza: en los últimos siete días la moneda europea subió un 0.98% y, si miramos el año, lleva un 1.68% arriba.

La volatilidad se esconde

Pero hay un detalle que nadie firma: la volatilidad se ha desinflado. Los gráficos del mercado cambiario guatemalteco muestran unos vaivenes más cortos que los del año pasado, como si los operadores hubieran decidido jugar con el freno de mano puesto. La cotización da bandazos, sí, pero de a centavos, no de a pesos.

El Banco de Guatemala no interviene, no hace falta. El tipo de cambio flota dentro de un corredor tan estrecho que ni siquiera los importadores de electrónica se agitan. Dow Jones certifica los datos: la jornada del viernes había cerrado en 8.80, con un alza de 0.46%; la del sábado deshizo la mitad de esa suba. Así, sin estridencias.

¿A quién le duele?

¿A quién le duele?

A los que cobran remesas en euros y gastan en quetzales: les llegó un peso menos por cada 200. A los exportadores de café que facturan en la moneda europea: el ingreso se encoge un 0.45% antes de tocar puerto. A los viajeros que cambiaron el viernes y se fueron de fin de semana: perdieron el equivalente a un café de especialidad en plena zona 10.

El resto ni se enteró. El tipo de cambio se ha vuelto tan predecible que los noticieros lo dejan para el cierre, justo antes del clima. Y eso que, en términos anuales, el euro ha subido más que la inflación local: 1.68% frente al 1.2% oficial. La historia, vista con lupa, sigue siendo de ganancia europea, aunque hoy haya tocado freno.

La semana arranca sin banderas: nadie apuesta a rupturas. El mercado cambiario de Guatemala se ha vuelto un reloj suizo que se atrasa un segundo cada mes. Útil, pero aburrido.