El euro roza los 1.070 pesos chilenos y dispara la alarma de volatilidad
El euro cerró este 30 de marzo a 1.069,22 pesos chilenos, apenas 0,75 % por encima del registro previo, pero la cifra esconde un mensaje más áspero: la moneda europea acaba de frenar dos días de caída consecutiva y dibuja una semana con nervios de tormenta eléctrica. La volatilidad ya supera la media anual y los traders despiertan cada mañana preguntándose si el cobre —el termómetro de Chile— respetará su tendencia alcista.
El cobre decide el destino del peso
El metal rojo sube en la LME y, de golpe, el peso se aprecía. Caen los contratos a futuro y el dólar escala. Así de simple, así de brutal. La ecuación se complica cuando se añade el giro político que vive Santiago: la derecha recupera terreno y los flujos de capital extranjero olfatean estabilidad. Bloomberg consolida ese optimismo en un rango: para 2026 el billete verde podría cotizar entre 820 y 880 pesos, siempre que el litigio constitucional no estalle y el Congreso confirme el paquete de reformas que prometen más mercado y menos intervención.
Pero hay un detalle que nadie firma con sangre: la deuda pública trepó al 37 % del PIB, el peor registro en tres décadas. El Banco Central insiste en que la inflación está «bajo control», sin embargo los precios de los alimentos siguen creciendo por encima del 7 % interanual y la clase media ajusta el carrito del supermercado. El fisco ya gastó los cartuchos fiscales en 2021 para crecer un 11,7 %, la recuperación más rálice de la región pospandemia. Ahora llega la factura.

Monedas que desaparecen y otras que nunca llegaron
Mientras el euro oscila, el peso chileno convive con monedas de 1 y 5 que ya no se acuñan, con piezas de 100 que el BCCh retiró en 2018 y con un proyecto de 20 y 200 que el Congreso enterró en 2009. El país que exporta el 30 % del cobre mundial debate si necesita una familia de billetes más moderna, pero la discusión quedó sepultada bajo el ruido constitucional. El ciudadano de a pie ni siquiera percibe que su moneda ha ganado terreno frente al dólar este año: el bolsillo sigue siendo el mismo, solo que ahora cuesta más llenarlo.
El escenario base apunta a un dólar en 840 pesos a finales de 2026, pero la historia cambia de guion cada vez que China tose. Si Beijing decide estimular la construcción, el cobre puede superar los 10.000 dólares la tonelada y el peso se blindará. Si la demanda eléctrica se desploma, el dólar volverá a rozar los 900. La volatilidad, avisan los analistas, «no es un error, es la nueva normalidad». Y el ahorrista chileno ya lo intuye: hoy prefiere guardar los euros bajo el colchón antes que creerle al «riesgo país» que publican las agencias.
El euro, entretanto, se mantiene en esa franja de 1.060-1.070 pesos que ya parece un corredor sin salida. La semana arranca con la mirada puesta en la reunión de la Fed y en el próximo informe de inventarios de cobre. En Santiago nadie se atreve a cantar victoria: la recuperación depende de un metal que se negocia en libras esterlinas y de un Congreso que se negocia en pesos. La paradoja es latente: Chile exporta estabilidad mineral, pero importa inestabilidad financiera. Y mientras tanto, el euro sigue ahí, 1.069,22, una cifra que mañana ya será historia vieja.
