El euro se estanca en canadá: 1,60 cad que no convencen a los inversores
El euro cerró este jueves en Toronto a 1,60 dólares canadienses, el mismo precio que ayer y hace una semana. La moneda europea lleva dos días perdiendo terreno, pero la caída es tan tímida que apenas roza el 0,03%. En el mercado de divisas, eso se llama quietud. y la quietud espanta a quienes viven del cambio.

Una divisa que no se decide a romper el silencio
Los analistas de Dow Jones llevan siete días escrutando la pantalla buscando un gesto, un tic, cualquier señal de vida. Lo que encuentran es una desviación tan baja que ni siquiera les vale para cobrar el bonus. El euro ha perdido solo un 0,08% en esa semana; en el año, sin embargo, gana un 2,01%. La conclusión: el tipo de cambio se ha quedado en un pasillo estrecho donde no hay espacio para la sorpresa.
Lo que nadie cuenta es que esa aparente calma esconde una trampa. Los exportadores españoles que facturan en CAD llevan meses suplicando una subida que les proteja la cuenta de resultados. Lo que reciben, en cambio, es un mercado oxigenado por la Reserva de Canadá, que mantiene los tipos en el 5% y no da señales de tregua. Mientras, el BCE se debate entre una última subida o tirar la toalla. La divisa se resiente y los empresarios europeos aprietan los dientes.
En los pasillos de la Bolsa de Montreal se murmura que el próximo catalizador será el dato de empleo de abril. Si la tasa de paro canadiense repunta, el Banco de Canadá podría parar la máquina de subidas y el euro respiraría. Hasta entonces, los 1,60 CAD se han convertido en un techo de cristal que se toca, pero no se rompe.
La moraleja: cuando una divisa se aburre, los especuladores se van y solo quedan los que necesitan cambiar euros para pagar la matrícula de sus hijos en Toronto. A ese público, el tipo de cambio le importa un comino; lo que le preocupa es que el banco no le cobre otra comisión por la transferencia.
