El euro se frena en santo domingo: 68,49 pesos y una volatilidad que ya huele a 2026
Un euro que apenas respira. Ayer cerró a 68,49 pesos dominicanos, un centavo arriba del día anterior. Parece una anécdota, pero ese 0,01 % es la primera tregua tras dos sesiones de caída libre. En la calle no lo celebran: la divisa ya acumula un -0,84 % en la semana y la volatilidad anual se dispara al 12,71 %, casi el doble que hace doce meses.
La historia que no cuentan los tipos de cambio
Mientras la gente revisa el carrito del supermercado, el Banco Central ya dibuja el futuro: euro a 66,35 pesos en septiembre de 2026 y 69,15 un año después. La deprecia-ción será “ordenada”, prometen. Traducción: el peso se deslizará despacio para que nadie sienta el golpe, pero se deslizará. El motor de ese viaje no es el euro, sino el dólar que se fortalece porque la Reserva Federal aún no suelta el freno de la inflación.
Detrás del número redondo del cierre hay un país que se juega el 2026 en una mesa de póker. El déficit fiscal trepará al 3,5 % del PIB este año y el Congreso ya aprobó un presupuesto suplementario para robarle protagonismo a la crisis. El gobierno apuesta a que la inversión extranjera —3,5 % a 4 % del PIB— cubra la brecha externa y que el turismo, el comercio y la energía firmen la factura.

El riesgo que no aparece en las proyecciones
UBS avisa: el clima y la gobernabilidad son los ases bajo la manga. Un huracán mal ubicado o una protesta mal atendida puede tirar el guion. Mientras tanto, las remesas y los superávits de servicios sostienen el tipo de cambio como un andamio oxidado. La deuda pública se quedará en el 58 % del PIB, pero solo si el mundo no se pone más loco de lo que ya está.
El ciudadano de a pie no lleva calculadora: ve que el euro sube y el colmado encarece la leche. El banquero ve la misma cifra y calcula cuántos pesos necesitará para comprar dólares baratos antes de que la Fed baje la tasa. Dos lecturas, mismo número: 68,49. La cotización del día que nadie recordará, pero que ya marcó el punto de partida hacia un 2026 que empieza a oler a devaluación controlada.
