El eurozona crece un 1,5 % en 2025 pese al muro arancelario

El miedo a un comercio mundial en trincheras no pudo con la inventiva de las fábricas europeas. La eurozona ha cerrado 2025 con un 1,5 % de crecimiento, seis décimas por encima de lo previsto en marzo, cuando los economistas del Banco Central Europeo (BCE) dibujaban un guion de desaceleración. El truco: adelantar producción y exportaciones antes de que los aranceles estallaran.

La economía se blindó contra la incertidumbre

El informe que el BCE publica este lunes en su boletín económico confiesa que la incertidumbre comercial restó tres décimas al PIB, pero la eurozona encontró refugio en un cocktail de factores que nadie había mezclado antes: tipos de interés estables al 2 % desde junio de 2024, un desembolso récord en defensa, los fondos NextGenerationEU (más de 750.000 millones de euros) y la intuición de las empresas de que era ahora o nunca.

El resultado fue una carrera contra el reloj. Las fábricas europeas saturaron los puertos en los primeros meses del año, temiendo que los contenedores pudieran quedarse anclados si Trump o cualquier otro líder cerraba el grifo del comercio. La demanda anticipada fue tal que el PIB no solo no se hundió: se disparó.

La próxima ronda puede ser más dura

La próxima ronda puede ser más dura

Pero el BCE advierte: este milagro tiene fecha de caducidad. Si la guerra arancelaria se repite, la eurozona podría ver cómo sus cadenas de suministro se fracturan y se reconstruyen lejos de sus fronteras. Las inversiones ya tiemblan: cada mes que pasa sin certidumbre, un proyecto queda aparcado, una máquina sin estrenar, un contrato sin firmar.

La lección es clara: la eurozona puede crecer contra viento y marea, pero solo si sus empresas siguen jugando con la regla del adelanto. La próxima vez quizá no haya margen de maniobra.