El ex policía que colima atrapó: el bolillo, pieza clave del cjng
Héctor Manuel «El Bolillo» ya no viste uniforme. Lo dejó en 2014, cuando su nombre empezaba a sonar en los pasillos de la Secretaría de Seguridad Pública de Colima como sinónimo de avisos internos que nunca llegaron a tiempo. Esta semana, tras disparar contra un hombre en el Valle de las Garzas, Manzanillo, volvió a caer: la misma institución que lo formó lo exhibe ahora como sicario del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Del escudo al cartucho: la fuga de el bolillo
Renunciar «por voluntad propia» fue, en realidad, la única vía para evitar una expulsión que ya estaba firmada. En los expedientes que custodia la SSP constan tres investigaciones internas previas: robo de armas, extorsión a comerciantes de la zona centro y, la más grave, entrega de «carteras» —así llaman los policías al dinero que reciben para avisar de operativos— a un teniente del CJNG. La ficha corría desde 2012; la renuncia, en 2014, fue el sello de silencio que necesitaban ambas partes.
Después vino la cadena de detenciones que nunca cuajaron: 2016, 2018, 2021. En cada ocasión El Bolillo salió antes de las 48 horas. Fiscalías que cambiaron de titular, policías que se negaron a declarar, jueces que «no encontraron elementos». La curul de la impunidad se rompió el 5 de junio, cuando una cámara de seguridad municipal lo grabó disparando contra un rival que, según la versión oficial, disputaba la plaza de Manzanillo al CJNG.

El joker y la herencia que nadie quiere
La muerte de Iván «Joker», jefe de sicarios del mismo cartel, apenas dejó vacante. El 13 de febrero, tras un intercambio de balas en la carretera 54, cuatro hombres —entre ellos Joker— murieron dentro de una Tahoe blindada. La SSP asegura que Joker ordenó al menos 25 homicidios; la calle asegura que El Bolillo era su ojos en la corporación. Con Joker muerto, la pieza que falta en el rompecabezas de Colima —la ciudad con mayor tasa de homicidio del planeta en 2023— tiene nombre: El Bolillo.
Mientras tanto, en Manzanillo, los pescadores del Valle de las Garzas regresan al mar antes del amanecer. Nadie enciende luces en la playa. «Aquí todos conocen al Bolillo, pero nadie lo nombra», dice un viejo lanchero que prefiere no dar su nombre. «Ahora que lo agarraron, veremos cuántos más salen de la misma cloaca».
El gobernador Indira Vizcaíno presume la captura como «golpe de inteligencia». La cifra habla por sí sola: 27 ex policías colimenses han sido vinculados al CJNG desde 2019. El Bolillo es solo el último capítulo de un manual que ya no sorprende. Colima sigue siendo la más peligrosa del mundo y su propia seguridad sigue siendo el mejor negocio para quien supo usarla.