El fuego devora sierra espuña: 400 hectáreas en llamas y 94 evacuados
Las llamas despiden humo negro que se ve desde Murcia ciudad. A las 14:00 horas un chispazo en el Llano de las Cabras ha desatado el primer gran incendio forestal de la temporada y, en solo seis horas, el fuego ha trazado un frente de dos kilómetros que lame el parque natural de Sierra Espuña.
La cifra habla por sí sola: 400 hectáreas calcinadas, una mancha verde convertida en ceniza que equivale a 560 campos de fútbol. El viento, que ha sopado a 40 km/h, ha convertido la ladera sur en una caja de cerillas. Los técnicos no dan respiro: si el viento amaina a las 20:00, como pronostican, el fuego podría quedarse sin gasolina. De lo contrario, la noche será larga.
El campamento scout que se convirtió en evacuación
En la finca Caruana, a escasos metros del foco, 80 niños y 14 monitores despertaron con el olor a pino quemado. «Pensábamos que era una barbacoa», confiesa una monitora. La orden de evacuación llegó por WhatsApp: «Empacad en tres minutos». Media hora después, los autobuses del ayuntamiento ya los alejaban de la zona cero. También han sacado a las 120 vacas de la granfa Los Pinos; las han trasladado a un cortijo de Aledo mientras las llamas lamían los postes de la valla.
El presidente regional, Fernando López Miras, ha llegado al puesto de mando avanzado con la camisa manchada de hollín. «No vamos a dejar que el fuego decida nuestro paisaje», ha dicho antes de subirse a una pick-up para recorrer la línea de fuego. A su lado, los alcaldes de Totana y Aledo calculan pérdidas: pinares de 30 años convertidos en ceniza, senderos de la Costa Verde que ya no existen, un nido de águila perdido.

150 Bomberos y cuatro helicópteros contra un monstruo de 2 km
El Plan Infomur ha escalado al nivel 2: es la señal de que el fuego puede saltar carreteras. En la cresta del Espuña, cuatro helicópteros Bambi Bucket vierten agua cada 40 segundos. Desde tierra, la UME despliega el Tercer Batallón de Bétera con 65 militares y seis autobombas. La coordinación, sin embargo, se resquebraja: el delegado del Gobierno, Francisco Lucas, ha exigido por X que López Miras active el Centro de Coordinación «ya». «En una emergencia, los silencios matan», ha escrito.
Mientras tanto, el termómetro sigue en 27 °C y la humedad ronda el 25 %. El fuego avanza por la ladera oeste, donde el pinar joven está seco como papel de fumar. Los técnicos han trazado un nuevo objetivo: salvar el núcleo de la sierra, donde hay bosque de roble y tejos centenarios. Si el viento gira al norte, el parque entero quedará en jaque.
La noche cae y el cielo se tiñe de anaranjado. Desde el mirador de Alhama, los vecinos se agolpan con móviles en ristre. No quieren perderse el espectáculo, aunque el olor a resina quemada les escuece en la garganta. El fuego, por ahora, gana la partida.
