El fuego devora sierra espuña y murcia pide refuerzos militares: la ume ya está en camino
Las llamas trepan por la ladera de Sierra Espuña desde las 11:42 y, a las 14:00, el Gobierno regional ya no podía esperar más: ha pedido dos hidroaviones al Ministerio y ha activado el preaviso de la Unidad Militar de Emergencias. La UME sale ahora mismo hacia Murcia. La señal es clara: el fuego no da tregua y la administración prefiere la anticipación al desgaste.
La coordinación, otra vez en el centro del debate
Francisco Lucas, delegado del Gobierno en Murcia, ha cargado la culata contra el Ejecutivo autonómico mientras anunciaba el despliegue: «La coordinación entre administraciones es esencial». Su mensaje en X va directo a Fernando López Miras: convoque ya el Centro de Coordinación, dice, porque los minutos valen bosque. La crítica encubre una verdad incómoda: cada verano se repite la misma coreografía de reproches y apresurados comités de crisis.
El dispositivo inicial parece nutrído —helicópteros, brigadas forestales de cinco municipios, bomberos de Lorca, Molina y Alhama—, pero el viento del sureste puede convertir un foco local en desastre regional. Por eso el Plan Infomur ya opera en nivel 2, el segundo más alto de alarma. El terreno, seco tras meses sin lluvia, prende como papel.

El llano de las cabras, testigo incómodo de otro verde que se quema
El punto exacto del brote, El Llano de las Cabras, es un paraje habitual de rutas de senderismo y coto de caza. Ahora mismo es un corredor de humo negro visible desde Aledo. Los técnicos calculan la superficie afectada en tiempo real; la clave será contener el flanco derecho antes de que alcance el Parque Regional. Si el fuego cruza la carretera RM-502, la próxima parada son los pinares de la Muela.
Mientras tanto, los vecinos de Totana y Alhama comparten vídeos en WhatsApp que olvidan la leyenda: «Esto ya pasó en 2017». Entonces fueron 1.800 hectáreas. La memoria colectiva dura lo que un pitillo.
La UME llegará con sus BAC-12 y sus especialistas en incendios de alta montaña. No es casualidad: Murcia carece de helicópteros pesados propios y depende del Estado. El gobierno regional dice que «está todo previsto», pero la realidad es que, cada julio, la prevención se reduce a rezar por que la tramontana no sople.
La noche va a ser larga. Los termómetros bajan, el viento puede girar, y el fuego, como la política, cambia de dirección sin avisar. A las 22:00 sabremos si la Sierra conserva un trozo de su esqueleto verde o si mañana despertamos con otro mapa calcinado en el sureste. La cifra habla por sí sola: en lo que va de año, Murcia ya ha perdido 3.400 ha por las llamas. Hoy se sumará un nuevo número, rojo, al informe de la EUIPO. Y nadie devolverá los pinos convertidos en ceniza.
