El fútbol argentino se hunde: procesan a tapia por un fraude de 19.000 millones
El juez le puso candado al presidente de la AFA. Claudio 'Chiqui' Tapia, el hombre que levantó la Copa del Mundo en Qatar, ahora tiene un embargo de 350 millones de pesos y un bozal judicial que lo obliga a pedir permiso para cruzar la puerta de su casa. El delito: apropiarse de impuestos que nunca llegaron al Estado. La cifra habla por sí sola: 19.000 millones de pesos evaporados.

La cuenta regresiva comenzó hace meses, pero estalló este lunes
La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) llevó al juzgado un papel que pesaba toneladas: la AFA retenía sueldos y aportes de los jugadores, pero el dinero se quedaba en las cuentas de la entidad. Treinta días de plazo legal se convirtieron en cuatro años de silencio. Pablo Toviggino, el tesorero, firmaba los cheques. Tapia, la estrategia. Los empleados de la seguridad social nunca vieron un peso.
El juez Adrián González Charvay no se anduvo con eufemismos: 'coautor penalmente responsable'. Traducción: no fue un error contable, fue un plan. Ahora el presidente del fútbol argentino tiene prohibido salir del país sin autorización. Verá el Mundial 2026 por televisión si no arregla con la Justicia antes del verano.
No está solo en el barco que se hunde. Cristian Malaspina, secretario general; Víctor Blanco, su antecesor; Gustavo Lorenzo, director general. Todos procesados. El organismo que gestiona el deporte más rentable del país parece una cueva de ali baba donde la pelota se convirtió en moneda de cambio.
La ironía duele: mientras Lionel Messi y sus compañeros celebraban el título en Lusail, la AFA dejaba de girar 350 millones de pesos al fisco. El mismo día que Tapia abrazaba la copa, un empleado de ARCA marcaba en rojo otra cuota impaga.
El próximo verano la selección jugará en canchas de Canadá, Estados Unidos y México. Tapia deberá pedir permiso para cada partido. La imagen del presidente festejando un gol podrá ser reemplazada por la de un contador presentando papeles en un juzgado de Buenos Aires. El fútbol argentino ganó la copa, pero perdió la vergüenza.
