El gobierno blinda las indemnizaciones a víctimas de abusos de la iglesia contra hacienda
El dinero que la Iglesia pague por callar la tortura sexual de un niño no tributará. Así lo ha garantizado este lunes Félix Bolaños, ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, al anunciar una ley exprés que blindará fiscalmente a quienes cobren indemnizaciones por abusos eclesiales. La medida llega una semana después de que la Agencia Tributaria empezara a reclamar el 19 % de esas cantidades a las víctimas que ya las habían cobrado.

Una puerta que se abre y otra que se cierra
El protocolo firmado hoy en la sede del Defensor del Pueblo no es solo un trámite burocrático. Regula la única vía de reparación que queda para casos prescritos o muertos los agresores: una comisión mixta —dos juristas, un psicólogo y un teólogo— que podrá dictar «medidas restaurativas» (dinero, terapias, cartas de arrepentimiento o misas expiatorias). El plazo para pedir ayuda arranca el 15 de abril y no hay techo de tiempo: niños violados en los 60 podrán presentar su historia.
Pero hay un detalle que nadie ha subrayado: la condición de víctima solo valdrá si la certifica «una oficina pública». Es decir, la Iglesia podrá pagar, pero no podrá reconocer. La distinción es sutil y demoledora: servirá para desgravar, no para inscribir en el registro oficial de víctimas que prepare el Gobierno. Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal, lo ha dejado claro: «Nosotros lo deseamos para las víctimas en el ámbito eclesial pero también para otras víctimas». Traducción: si Hacienda cede, que lo haga para todos, no solo para los escándalos que manchan la sotana.
La cuenta atrás empieza ahora. El ministerio que lidera María Jesús Montero tiene que redactar la exención antes de que las primeras indemnizaciones —que podrían superar los 200 000 euros por caso— empiecen a llegar. El reloj fiscal es implacable: si la norma no se publica en el BOE antes de julio, miles de supervivientes recibirán una carta del IRPF reclamando su parte del pastel.