El gobierno refuerza la valla de melilla donde murieron decenas de migrantes
El Gobierno ha puesto en marcha los trabajos previos para levantar una nueva valla fronteriza en el paso de Barrio Chino de Melilla, el mismo punto donde el 24 de junio de 2022 se produjo uno de los episodios más sangrientos registrados en la frontera sur de Europa. La inversión prevista supera los 1,5 millones de euros y las obras comenzarán en 2026.
Un paso cerrado seis años que vuelve al centro del debate
El paso de Barrio Chino lleva inoperativo desde marzo de 2020, cuando la pandemia lo clausuró de golpe. Lo que antes era un itinerario peatonal usado principalmente por porteadores del llamado mercado atípico se fue vaciando: tornos, verjas, el itinerario completo. Hoy solo quedan las puertas metálicas. Y es precisamente ese hueco lo que el Ministerio del Interior quiere cerrar con una valla que equipare esta zona al resto del perímetro fronterizo.
La delegada del Gobierno en Melilla, Sabrina Moh, lo explicó este lunes con una palabra cuidadosamente elegida: «adecuación». Los trabajos que se ven ahora son de limpieza y acondicionamiento. El refuerzo real, el que implica instalar la nueva estructura, llegará después.

La cifra que lo cambia todo: más de cien muertos según amnistía internacional
Hablar de Barrio Chino sin hablar del 24 de junio de 2022 sería contar solo la mitad. Aquel día, alrededor de 2.000 personas subsaharianas intentaron cruzar la frontera en masa. Los datos oficiales de Marruecos reconocen 23 muertos. Amnistía Internacional eleva esa cifra por encima del centenar. La diferencia entre ambas versiones no es un matiz estadístico: es una brecha que todavía no se ha cerrado, ni judicial ni políticamente.
Que el Gobierno elija precisamente este punto para reforzar el vallado no es casual. Tampoco es inocente. La semana pasada, la secretaria de Estado de Seguridad, Aina Calvo, visitó la zona para abordar este refuerzo. El mensaje es claro: la prioridad es sellar el perímetro, no esclarecer lo que ocurrió dentro de él.
Dos años de obras para un proyecto que ya genera controversia
Los trabajos se extenderán a lo largo de los dos próximos años, según el Ministerio del Interior. 1,5 millones de euros para una infraestructura que, sobre el papel, busca reforzar la seguridad fronteriza. Sobre el terreno, levantará de nuevo el debate sobre qué modelo de frontera quiere España en el sur: una barrera física más alta o una política migratoria que no deje cadáveres sin contar.
Lo que sí es seguro es que Barrio Chino no volverá a ser el mismo. El lugar que durante años fue el paso de los porteadores, y después el escenario de una tragedia sin cifras definitivas, se convertirá en otro tramo más de la valla. Sin tornos, sin memoria oficial visible, sin nadie que responda todavía por los muertos.
