El golfo en la encrucijada: el crudo se dispara ante el cierre de ormuz
La geopolítica mundial ha dado un vuelco. El cierre de facto del estrecho de Ormuz, vital arteria para el petróleo, ha provocado la mayor interrupción del suministro en la historia, disparando los precios del crudo hasta máximos de cuatro años y sumiendo al mercado en una incertidumbre sin precedentes.
Un aumento de la opep+ casi inútil
En un intento, por cierto, bastante simbólico, la OPEP+ acordó un modesto aumento de producción de 206.000 barriles diarios para mayo. Una cifra que, según analistas, palidece ante la magnitud de la crisis. La realidad es que la guerra entre Estados Unidos e Israel e Irán ha estrangulado el flujo de petróleo, dejando a los miembros de la OPEP+ con capacidad real de aumentar la producción —Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Irak— atados de manos.
La cifra habla por sí sola: entre 12 y 15 millones de barriles diarios, un 15% del suministro mundial, se han esfumado. JPMorgan, por ejemplo, advierte que los precios podrían superar los 150 dólares si la situación se prolonga.

El riesgo se eleva, la infraestructura, vulnerable
Pero la amenaza no se limita al estrecho de Ormuz. Ataques recientes a refinerías, como la de Bapco en la isla de Sitra, Baréin, han dejado al descubierto la fragilidad de la infraestructura energética en la región. La consultora Energy Aspects lo califica de “teórico” este aumento de la OPEP+, y Jorge León, antiguo funcionario de la OPEP y ahora jefe de análisis geopolítico en Rystad Energy, subraya que “cuando Ormuz está cerrado, los barriles adicionales de la OPEP+ pierden gran parte de su relevancia”. La reparación de los daños, incluso si la guerra cesara de inmediato, llevaría meses.
La situación es tan precaria que incluso Irak, normalmente sujeto a restricciones, ha logrado transitar por el estrecho con un cargamento de crudo. Sin embargo, la pregunta que flota en el aire es si otros buques se atreverán a asumir el riesgo que implica desafiar la inestabilidad regional.
La OPEP+ se reúne de nuevo el 3 de mayo, pero la sombra de la guerra se cierne sobre sus decisiones. Los aumentos de producción pactados en los últimos años, que culminaron en un incremento de 2,9 millones de barriles diarios entre 2025 y 2026, parecen ahora una reliquia de tiempos más tranquilos.
El panorama actual nos obliga a preguntarnos: ¿hasta dónde llegará el alza del crudo y qué impacto tendrá en la economía global? La respuesta, al parecer, reside en la resolución de un conflicto que parece no tener fin.
