El índice indio sensex se hunde otro 2,22 % y ya pierde más de un quinto desde sus máximos
Mumbai amaneció el lunes con el pie izquierdo: el BSE Sensex 30 cerró en 71.947 puntos tras desplomarse un 2,22 % en apenas seis horas y media de cotización. La sangría, lejos de ser un accidente aislado, forma parte de un patrón que lleva siete días: desde el pasado lunes el selectivo ha dejado en el camino otro 3,47 % y, en el cómputo anual, ya acumula un descenso del 5,36 %. La cifra habla por sí sola: el índice de referencia de la bolsa india cotiza un 16,11 % por debajo del techo que tocó en enero (85.762 puntos).
¿Qué está matando la euforia? La respuesta se esconde en el rango intradiario: 1.391 puntos de oscilación, un 1,9 % de diferencia entre el máximo y el mínimo de la sesión. Ese vaivén no es simple volatilidad estadística; es el latido de un mercado que desconfía de cada cable de noticias que llega desde Nueva Delhi. Los inversores locales, acostumbrados a la prima de crecimiento de la India, ahora cotizan el riesgo político, la subida de tipos en EE UU y el petróleo Brent rozando los 90 dólares.

El freno externo que no se menciona en los informes
El Banco de la Reserva de India ha injectado liquidez durante tres semanas consecutivas, pero el flujo de capital extranjero (FII) sigue fugándose. En lo que va de marzo han salido 2.400 millones de dólares de renta variable, la peor sangría desde el crash del COVID. Los fondos globales prefieren apostar por China, donde los PER bajan al suelo, o por los bonos del Tesoro estadounidense que ofrecen un 4,3 % sin riesgo de depreciación cambiaria. Mumbai, en ese tablero, parece la pieza prescindible.
El resultado: las acciones de banca —peso pesado del Sensex— lideran las caídas. HDFC Bank y ICICI Bank cedieron más de un 3 % en la sesión. El sector financiero arrastra el doble de pérdidas que el consumo o la industria desde enero. Y la desaceleración se acelera: los datos de préstamo al por mayor de febrero crecieron solo un 8,5 %, el ritmo más lento en tres años.
El gobierno de Modi puede anunciar nuevos incentivos fiscales antes de las elecciones estatales de abril, pero en la mesa de operaciones nadie compra discursos. Compran flujo de caja. Y la caja, por ahora, se vacía cada lunes.
