El nikkei se desploma un 5% y borra semanas de recuperación
El lunes 30 de marzo arrancó en Tokio con una sacudida que nadie quería ver. El Nikkei 225 se hundió un 4,97% en la apertura, cayendo hasta los 50.719 puntos, y convirtió la sesión en la tercera jornada consecutiva de pérdidas. Tres días seguidos en rojo. No es ruido, es una señal.
Una semana que deja un regusto amargo
El acumulado de los últimos siete días ya refleja una caída del 1,55%, suficiente para borrar el trabajo de varias semanas de recuperación gradual. Lo que más duele, sin embargo, es la distancia respecto al techo del año: el índice japonés se encuentra ahora un 13,82% por debajo de su máximo de 2024, cuando llegó a rozar los 58.850 puntos. Esa cifra ya no parece tan lejana en el calendario, pero sí en el precio.

El contexto que lo explica todo, o casi todo
La volatilidad que ha caracterizado los mercados globales durante este año no es un fenómeno aislado ni caprichoso. Detrás de cada caída brusca hay una combinación de factores que se retroalimentan: la incertidumbre sobre los tipos de interés en Estados Unidos, la fragilidad del crecimiento chino y un yen que sigue siendo una variable impredecible para los inversores extranjeros que operan en la bolsa de Tokio.
Pero hay un detalle que conviene no perder de vista: pese a toda esta turbulencia, el Nikkei 225 acumula una subida del 34,02% en el último año. Eso no es un mercado en colapso. Es un mercado que respira con dificultad después de haber corrido demasiado rápido.

Lo que viene a continuación importa más que el susto de hoy
La pregunta que se hacen los analistas en Tokio no es si habrá rebote técnico, eso casi siempre llega. La cuestión es si el índice tiene músculo suficiente para recuperar terreno antes de que el segundo trimestre traiga nuevos datos macroeconómicos desde Washington y Pekín. Dos capitales cuyas decisiones mueven más el Nikkei que cualquier noticia doméstica japonesa.
Por ahora, el mercado nipón entra en abril con las manos vacías y los nervios a flor de piel. Un 34% de ganancia anual puede evaporarse con sorprendente rapidez cuando la confianza se rompe. Y esta semana, la confianza ha recibido tres golpes seguidos.
