El padre de asunta obtiene su primer permiso penitenciario tras 11 años entre rejas

El juez de Vigilancia Penitenciaria de Salamanca acaba de abrir la puerta a Alfonso Basterra. Por primera vez desde que ingresó en prisión por el asesinato de su hija Asunta en 2013, el condenado podría pisar la calle gracias a un permiso que aún no es firme. La resolución llega once años después de que el crónico forense certificara que la niña de doce años había sido sedada con benzodiacepinas antes de morir en una pista forestal de Teo.

La resolución que aún puede ser recurrida

La Sección de Vigilancia Penitenciaria ha estimado el recurso interpuesto por la defensa de Basterra contra la negativa de Instituciones Penitenciarias a concederle su primer permiso ordinario. La decisión judicial, recurrible ante la Audiencia de Salamanca, no se ejecutará hasta que agote la vía de apelación. El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha confirmado que el plazo para recurrir aún no ha expirado, lo que convierte este permiso en una promesa con fecha de caducidad incierta.

El mismo tribunal que condenó a Basterra a 18 años de prisión le abre ahora una rendija de 48 horas fuera del módulo. La ironía: su excónyuge y cómplice, Rosario Porto, se ahorcó en la celda de Brieva antes de obtener ese mismo beneficio. Ella también cumplía 18 años por el mismo delito, pero su muerte en 2020 truncó cualquier posibilidad de reinsertarse fuera de los muros.

El fantasma de rosario porto

El fantasma de rosario porto

Portto pasó siete años tras las rejas en tres prisiones distintas: A Lama, Teixeiro y Brieva. Nunca reconoció su participación en el crimen. Tampoco lo hizo Basterra. Ambos mantuvieron hasta el final la misma línea defensiva: desconocían cómo las pastillas de benzodiacepinas terminaron en el organismo de Asunta durante meses antes de su muerte. El jurado popular no se lo creyó. Ni al padre. Ni a la madre.

La sentencia fue unánime. Ahora, Basterra podría caminar por la calle Garrido, donde vivía la familia, antes de que termine la legislatura. La condición: que la Audiencia confirme la resolución y que nadie presente recurso. La probabilidad: incierta. El precedente: Porto jamás pisó la acera como libre.

El caso Asunta sigue siendo un hueso duro de roer para la justicia española. Basterra, de 72 años, ha cumplido más de la mitad de su condena. La ley le da derecho a permisos progresivos. La opinión pública, aún herida, no se los concede tan fácilmente. Mientras tanto, la foto de Asunta con su uniforme del Liceo Francés sigue circulando por redes cada 21 de septiembre. El aniversario de su muerte se ha convertido en una cita ineludible para recordar que algunos crímenes no prescriben en la memoria colectiva, aunque el reloj penitenciario siga corriendo.