El papa león xiv coloca a su hombre de confianza en la llave del vaticano
El Vaticano acaba de mover la primera pieza del tablero. León XIV ha nombrado a Paolo Rudelli, nuncio en Colombia y hombre próximo al cardenal Parolin, como nuevo sustituto de la Secretaría de Estado, el cargo que controla el día a día de la Santa Sede. Con 55 años, Rudelli sustituye a Peña Parra, señalado por el escándalo del ‘palacete’ londinense que hizo perder decenas de millones a la Santa Sede.
Un cambio que no estalla, pero que duele
La elección de Rudelli no es una revolución, pero tampoco un gesto inocente. El papa argentino conserva a Parolin como secretario de Estado —el único superviviente del pontificado de Francisco— y, al mismo tiempo, coloca a un diplomático que ha compartido despacho con él en la Nunciatura de Caracas. El mensaje es claro: reorganiza sin despedir, aísla sin humillar. Peña Parra pasa a ser nuncio en Italia y San Marino, un destino de prestigio que disimula el desgaje.
El perfil de Rudelli encaja en la hoja de ruta de León XIV: joven para los cánones vaticanos, curtido en la diplomacia sudamericana y sin enemigos visibles. Su nombramiento devuelve a un italiano la llave del despacho de Asuntos Generales, una plaza que ya ocuparon potentados como Giovanni Battista Re o el desgraciado Angelo Becciu. La tradición —y el peso de la burocracia— vuelven a casa.

El círculo íntimo del nuevo papa
En diez meses, León XIV ha rehecho solo cuatro cargos clave. Aparte de Rudelli, ha colocado al agustino Luis Marín de San Martín al frende de la limosna pontificia, ha ascendido al australiano Antonio Randazzo en Legislación y ha reforzado al español Ángel Fernández Artime como juez de apelación vaticano. Todos son ‘suyos’ desde antes del cónclave: amigos de la provincia agustinina, compañeros de sinodo o, simplemente, personas que le conocen desde que era ‘padre León’.
Lo que no toca —de momento— es la Secretaría de Estado. Parolin sigue siendo el ‘número dos’, una anomalía que irrita a quienes esperaban una limpia total. El papa prefiere la tijera de sastre: corta lo que sobresale, remienda lo que se puede usar. El resultado es una Curia que huele a nuevo, pero que camina con la mitad del esqueleto de Francisco.
La cifra habla por sí sola: once meses después de la elección, el 80 % de los ‘ministros’ vaticanos conserva el cargo. León XIV no ha venido a demoler, sino a reagrupar. Su estilo —lento, casi monástico— contrasta con la vorágine de rumores que cada lunes inunda la Sala de Prensa. Mientras, en la Capilla Paulina, Rudelli ya firma sus primeras circulares. La partida ha empezado, pero el reloj vaticano sigue marcando horas de silencio.