El peso que no se dobla: el dólar toca fondo y bancolombia ya avisa subida brutal para 2026

3.665 pesos por cada dólar. La cifra parece un espejismo tras el despiporre de 2024, pero el cierre del 30 de marzo certifica que el billete verde tocó suelo en Colombia. Lo que nadie cuenta es que esa calma dura lo que un suspiro: el banco que más dólares mueve en el país acaba de soltar su oráculo y habla de 3.878 pesos de promedio en 2026. Un salto del 5,8 % que, convertido en la compra de una vivienda en dólares, puede traducse en más de ocho millones de pesos de diferencia.

Por qué el dólar se desplomó y por qué se va a desatar

La fórmula es brutalmente sencilla: la Reserva Federal bajó sus tasas al 3,75 % mientras el Banco de la República se mantiene firme en el 9,25 %. El diferencial convierte al peso colombiano en el chico guapo del carry trade: los fondos entran, hacen el agosto con la tasa local y se van cuando olfateen el menor riesgo. Así se explica ese descenso del 8,82 % en doce meses que acumula el dólar frente al peso. Pero la fiesta tiene fecha de caducidad.

bancolombia filtra su escenario 2026 y allí aparecen tres toros que embestirán la tasa de cambio: debilidad estructural del billete verde a nivel global, salida de capitales cuando la Fed suba otra vez y, el detalle que nadie quiere ver, el fantasma electoral recorriendo el país. El banco calcula que el diferencial de tasas se achicará, las remesas perderán fuelle y el índice DXY –el termómetro internacional del dólar– ya tocó fondo. Resultado: el peso dejará de ser sexy y el dólar volverá a cotizar cerca de los 3.900 pesos en la calle.

El truco de las monedas y el papel que ya huele a billete nuevo

El truco de las monedas y el papel que ya huele a billete nuevo

Mientras tanto, en las alcabalas del país las monedas de mil pesos siguen lidiando con su mala fama: la primera versión, lanzada en 1996, fue tan fácil de clonar que los falsificarios la copiaban hasta en garages. La versión bimetálica actual luce la guacamaya bandera y el oso de anteojos, pero pocos reparan en que su seguridad cuesta más cara que su valor facial. Es la ironía colombiana: un peso fuerte que protege monedas que nadie quiere recibir.

La advertencia de Bancolombia cierra con una frase que debería grabarse en la memoria de cualquier ahorrador: “El riesgo fiscal y la incertidumbre electoral pueden desencadenar una depreciación mayor de lo previsto”. Traducción: si el próximo gobierno no convence a los calificadores de riesgo, el dólar puede pasarse de 3.878 y rozar los 4.100 pesos sin despeinarse. La calificación soberana ya fue recortada y los spreads de deuda colombiana lo recuerdan cada mañana.

La moraleja es tan vieja como el mercado: cuando la tasa parece un regalo, alguien está pagando el precio. Esta vez el regalo se llama peso fuerte y el precio se cobrará en 2026. O antes, si los inversores huelen sangre electoral.