El psoe pide encarcelar al ex número dos de fernández díaz por miedo a que huya a méxico
El PSOE ha tirado de la manta. Pide prisión preventiva para Francisco Martínez, el hombre que entre 2013 y 2016 fue la mano derecha de Jorge Fernández Díaz en la Secretaría de Estado de Seguridad. El motivo: un riesgo de fuga que se dispara cuando se acerca el juicio por la Operación Kitchen, el espionaje parapolicial que intentó vaciar los cajones de Bárcenas antes de que pudiera hablar.
Un ex alto cargo con pasaporte mexicano y tres causas abiertas
La petición, registrada este lunes en la Audiencia Nacional, no es una formalidad. Los servicios jurídicos del partido advierten que Martínez tiene esposa mexicana y «viaja habitualmente» al país azteca. Le bastaría con cruzar un control de pasaportes para escapar de una condena que, sumando malversación, cohecho, revelación de secretos y organización criminal, supera holgadamente los dos años de cárcel.
Pero hay más. Martínez sigue en nómina: es letrado de las Cortes y percibe un sueldo público. Aún así paga tres bufetes penalistas de élite. El PSOE se pregunta de dónde sale el dinero y sospecha que puede haber «cuentas no esclarecidas» que financien una vida que no cuadra con un funcionario medio.

El comisario gómez gordo, también en el punto de mira
La solicitud de prisión preventiva se extiende al comisario Andrés Gómez Gordo, otro de los cerebros de la trama. Ya tiene una inhabilitación judicial sobre la mesa y, según la acusación, eso le quita el último ancla que lo ataía a España: su plaza en la Policía. Sin credencial ni sueldo, el incentivo para quedarse y enfrentarse a un veredicto se desvanece.
El PSOE recuerda que Gómez Gordo también afronta varios procesos y que su patrimonio oficial no justifica los honorarios de los letrados que le defienden. La conclusión es clara: o se les encierra antes del 6 de abril —fecha del inicio del juicio— o hay quien puede no sentarse en el banquillo.

El fantasma de una red que espió hasta 2025
El escrito destila una desconfianza que viene de lejos. Martínez estuvo ya en prisión preventiva hasta junio de 2025 por ciberataques a bases de datos del Estado. La misma investigación le atribuye participación en la llamada «policía patriótica» que pinchó teléfonos a dirigentes de Podemos. Desde 2013, año en que Rajoy le colocó en la Secretaría de Estado, hasta su última detención, el ex alto cargo habría estado en el centro de una araña que mezclaba fondos reservados, espionaje político y destrucción de pruebas.
El PSOE ya no habla de riesgo; habla de certeza: «Una trayectoria delictiva constante». Y advierte: si la Audiencia no ordena el ingreso en prisión, la vista oral podía quedarse sin dos de sus principales protagonistas. El mensaje es brutal: o se ataja ahora o la Operación Kitchen puede acabar en un sumario sin condena y dos fugas perfectamente planificadas.
La pieza que faltaba era la petición de prisión. Ahora está sobre la mesa. Y la cuenta atrás empieza hoy.
