El racing de santander se desploma y laliga hypermotion se le escapa entre los dedos

Dos semanas bastaron para que el Racing de Santander pasara de aspirante a récord a víctima de su propia sombra. Dos derrotas, cero goles y la sensación de que el ascenso, ayer cantado, hoy se tambalea. El Zaragoza, que pelea por no hundirse, le propinó un 2-0 que sabe a KO. Y el Almería, que no perdía la mirada desde lejos, ya le respira en el cogote: solo un punto lo separa del liderato.

La escasez de la medular

José Alberto López no buscó excusas, pero las hubo. Sin Gustavo Puerta ni Peio Canales —ambos con sus selecciones— el Racing perdió el timón. El centro del campo fue un cruce de peatones sin semáforo. En la primera parte aguantaron, pero tras el pasillo de los vestuarios el Zaragoza los desnudó: Dani Gómez marcó y Marco Sangalli, en propia, rubricó la debacle. Se ha llevado el partido el equipo que más ganas de ganar ha tenido y eso no puede ser, mascó el entrenador entre dientes.

La sangría comenzó hace apenas siete días en El Sardinero: 0-4 contra el Albacete. Entonces se habló de accidente. Hoy ya no. El Racing ha dejado de marcar en 180 minutos, algo que no ocurría desde octubre. La máquina de 62 goles en 30 jornadas se averió sin avisar.

La persecución se tensa

La persecución se tensa

Mientras el Racing toca fondo, el Almería desata su furia goleadora: 5-1 a la Real Sociedad B con un doblete de Sergio Arribas, pichici del torneo con 20 tantos. El Deportivo, en cambio, empató 1-1 en El Molinón y se agarra a la tercera plaza, la última que da opción al ascenso directo. El Málaga tropezó con Juan Soriano, el portero del Leganés que ha dejado su portería a cero en 11 ocasiones. Y el Burgos, que encaja menos que nadie, prolongó su racha sin recibir gol hasta los 13 partidos tras vencer 0-1 al Valladolid con un penal de David González en el 93'. El Castellón, por su parte, selló un agónico 1-1 en Albacete y mantiene la última plaza de promoción; Las Palmas se cayó de la zona tras perder 3-1 con el Eibar.

La Hypermotion, esa liga que premia la regularidad y castiga el más mínimo descanso, ha puesto al Racing contra las cuerdas. Quedan ocho jornadas. El liderato ya no es un trono, es un equilibrio sobre un alambre.