El racing se ahoga en su propio silencio: dos derrotas sin gol y el abismo acecha

El Racing de Santander ha perdido la voz y, con ella, la pólvora. Dos jornadas seguidas sin ver portería y sin marcar han convertido el sueño del ascenso directo en una pesadilla de números. La ventaja que parecía un colchón ahora es un alfiler: un punto sobre el Almería y la sensación de que cada balón dividido puede ser el último.

La enfermedad se llama ausencia

En Zaragoza, el equipo de José Alberto López pareció un reflejo deslavado: posesión sin mordida, dominio sin filo. El Zaragoza no necesitó brillantez; le bastó dejar que el Racing se ahogara en su propia ansiedad. El mismo guion del Albacete, la misma carnicería: contras letales y una defensa que pareció leerle la mente al delantero rival.

Lo que nadie cuenta es que las bajas no eran solo físicas. Sin Iván Morante ni Saúl García, el equipo perdió su brújula. El balón dejó de circular con ese ritmo que desnuca a los centrales y el Racing se convirtió en un equipo de toques horizontales y centros sin rematador. La estadística es brutal: cero remates entre los tres palos en 180 minutos.

Abril, la caja o la tumba

Abril, la caja o la tumba

El calendario no admite pausa. Cinco partidos en treinta días, tres fuera de El Sardinero. El miércoles reciben al Sporting, el domingo viajan a Andorra y el 12 reciben al Almería en un duelo que ya huele a final. Después, San Sebastián y Ceuta: dos salidas donde el césped está más cerca del mar que del cielo.

La grada empieza a mascar la fecha: 12 de abril, Almería en casa. Si el Racing no ha recuperado entonces la verticalidad que le definió, el segundo puesto puede ser un espejismo. El vestuario lo sabe. En los pasillos de El Sardinero se respira una mezcla de orgullo y miedo: la certeza de que el ascenso se decide ahora, no en mayo.

El Racing ya no puede fallar. No porque los rivales vayan a perdonar, sino porque la confianza, una vez rota, no se repara con puntos: se repara con goles. Y los goles, hoy, son la única moneda que vale.