El reloj de trump corre: quedan dos semanas para doblegar a irán o desatar el caos energético
Washington ha marcado el ritmo de la guerra como quien programa una serie de televisión: cuatro a seis semanas para que la Operación Furia Épica cierre con Irán de rodillas. Hoy se cumple el día 30. El margen se estrecha hasta el 6 de abril, fecha tope que Trump fijó para desbloquear el estrecho de Ormuz so pena de volar refinerías y centrales eléctricas iraníes.
El pentágono celebra, pero el reloj aprieta
Karoline Leavitt, portavoz de la Casa Blanca, aseguró ayer que las Fuerzas Armadas han destruido el 70 % de la infraestructura de misiles y drones de Teherán y completado 11.000 misiones de combate. El balance interno: 13 soldados estadounidenses muertos, decenas de aviones perdidos y una factura que el Congreso aún no ha visto. El mensaje para la galería interna es de victoria; el mensaje para los comandantes, un recordatorio de que cada día cuesta mil millones de dólares y un capital político que se disipa.
El cadáver de Alí Jameneí, difundido en vídeo por canales israelíes, ha sido exhibido como trofeo. Pero su muerte no ha parado los ataques: la milicia chií sigue lanzando drones desde Irak y el Líbano, y los petroleros saudíes ya pagan un seguro de guerra del 12 % sobre cada cargamento que cruza el Golfo.

¿Negociación o humo?
Trump habla de “conversaciones serias con un régimen nuevo y más razonable”, pero Teherán lo niega de forma categórica. Marco Rubio insinúa “fracturas internas” sin dar nombres. La realidad es que el canal secreto pasa por Omán, donde un ex general de la Guardia Revolucionaria —ahora en el exilio— ofrece un cese al fuego parcial a cambio de levantar sanciones bancarias. Trump quiere una foto antes del G-7 de Nápoles; los iraníes quieren respiro para reconstruir el 30 % de su capacidad nuclear que aún no ha sido bombardeada.
El detalle que nadie menciona en la rueda de prensa: el ultimátum de 6 de abril coincide con el pico de demanda de gasolina en EE. UU. antes del verano. Si Irán cierra Ormuz, el precio del barril saltaría de 75 a 140 dólares en 72 horas. La reserva estratégica solo cubre 45 días de consumo interno. El electorado medio, que aún aplaude los ataques, estrenaría el mes de mayo pagando 6 dólares el galón.
El mito de la guerra limpia se desmorona: cientos de cadáveres civiles en Isfahán, hospitales sin electricidad en Shiraz y refugiados afganos que cruzan a Pakistán por miles. La victoria prometida empieza a saber a quemado. Quedan catorce días para que el guion termine o se reescriba en medio de un incendio regional que ya huele a crudo y a pólvora.
