El valencia basket desata la fiesta en el roig arena y grita que la adversidad le hace más fuerte
El trofeo aún olía a parquet recién sudado cuando el Valencia Basket lo alzó otra vez, esta vez ante 1.500 gargantas que corearon su nombre en el auditorio del Roig Arena. La segunda Copa de la Reina llegó el domingo en Tarragona, pero la emoción explotó el lunes en casa: abrazos, lágrimas y un mensaje clavado en el pecho: este equipo nunca se rinde.
La copa vuelve a valència tras una temporada de réplicas y bofetadas
La expedición regresó de madrugada. Nadie dormió. A las dos de la tarde ya se olían los espárragos de la comida de campeones y los charcos de cava en la alfombra. Después, visita a la Mare de Déu: la capitana Queralt Casas subió los peldaños de la Basílica con el trofeo como si fuera un niño recién nacido. «No es un título más, es un aprendizaje», soltó Alberto Chilet, director de comunicación, antes de que las jugadoras salieran al escenario entre vítores.
La pívot Raquel Carrera, co-presentadora improvisada, alternaba gallego y castellano mientras sus compañeras desgranaban la cuenta atrás de una campaña llena de vendas, partos y partidos perdidos en la última posesión. «Hemos disfrutado mucho», dijo María Araújo. «Cuando la gente cree, pasan cosas como en Tarragona».

Cristina ouviña y el milagro de volver a ser madre y jugadora
En la grada, el hijo de Cristina Ouviña chilló «¡mamá!» tan fuerte que se le rompió la voz. Ella, baja por una pubialgia que no entiende de sueños, reconoció que esta copa «sabe a resurrección». A un lado, Khaalia Hillsman, la MVP estadounidense que llegó en enero sin conocer el nombre del barrio de Benimaclet, bailó la coreografía que inventó para recoger su premio. «Todas hemos sido MVP», dijo, y la gente se creyó el cliché porque lo cantó con swing.
Juan roig sube al escenario y el roig arena estalla en un himno inédito
El dueño del supermercado y del sueño, Juan Roig, subió al final. No habló. No hizo falta. Su sola presencia fue el aval de un proyecto que ya suma diez títulos femeninos. La foto de familia terminó con 1.500 móviles grabando mientras el equipo entero entonaba La Promesa, el himno que estrenaron en octubre y que este lunes sonó como una amenaza para el resto de la Liga.
La copa ya está en la sala de trofeos. Queda la Liga. Y la promesa, claro: que este grupo vuelve siempre, aunque tenga que levantarse del suelo.
