El valencia basket roba la corona a las murcianas en un final de infarto

El Palau d'Esports de Tarragona respiró con la garganta seca. A falta de 10 segundos, Aina Ayuso tenía en sus manos el triple que habría colado a las murcianas en la prórroga. El balón salió, se elevó… y besó el aro sin entrar. El Valencia Basket selló entonces su segunda Copa de la Reina (70-65) con un libre de Raquel Carrera y una defensa que, en los minutos finales, parecía un muro de hormigón armado.

La remontada que nadie vio venir

Hasta el minuto 15 el guion era otro. El Hozono Global Jairis salió como si el partido fuera un sprint olímpico: triples seguidos de Alba Navarro y Ayuso, 0-17 de parcial y 21-7 en el marcador. Las valencianas parecían atrapadas en la neblina; cada pase llegaba tarde, cada tiro tropezaba con la mano de Helena Pueyo o Laura Gil. Rubén Burgos paró el partido, pero la sensación era clara: las campeonas defendían el trono con uñas y dientes.

El segundo cuarto fue un quirófano sin anestesia. El Valencia salió con la camiseta mojada y un plan simple: presionar a 3/4 cancha y obligar a las murcianas a jugar en el dribbling. Marie Gülich empezó a ganar rebotes ofensivos como quien coge bolsas en el supermercado; Queralt Casas encontró dos triples seguidos y, de pronto, el 31-38 del descanso olía a opción real. El Hozono, que había dominado el primer acto con 14 puntos de Anna Cruz, se fue a vestuarios con la certeza de que la historia podía torcerse.

El tercer acto que rompió el cronómetro

El tercer acto que rompió el cronómetro

Veinticuatro segundos después del intercambio de canastas, Elena Buenavida clavó un triple que puso por primera vez por delante al Valencia (41-38). El Palau estalló; las murcianas tardaron casi cuatro minutos en anotar. El partido entró en una espiral de cuerpos contra el parqué, balones sueltos y 14 pérdidas visitantes que el Valencia convirtió en contraataques relámpago. Joyner Holmes, hasta entonces invisible, apareció con un gancho imposible y un mate que dejó la ventaja en 58-50 antes del último cuarto.

La resistencia murciana, sin embargo, no se doblegó. Ayuso volvió a enchufar desde 6,75 m y el Hozono se aferró a los rebotes ofensivos como quien se agarra a la tabla de un barco. A 2:13 para el final, el 69-63 obligó a Burgos a gastar su último tiempo muerto. El Valencia, entonces, decidió jugar cada posesión como si fuera la última cena: Carrera anotó el libre del 70-65, Holmes robó un balón en la siguiente jugada y el reloj se tragó las ilusiones murcianas.

Raquel Carrera acabó con 12 puntos y 8 rebotes, pero el MVP fue para Megan Hillsman: 8 puntos, 11 capturas y un 38 % de rebote defensivo que blindó la pintura valenciana. «Hemos vivido dos partidos en uno», resumió Burgos en zona mixta. «El primero nos enseñó dónde no hay que estar; el segundo, quiénes queremos ser».