El verano de milei se derrite: cae la imagen presidencial y el relato empieza a desfondarse

Las encuestas ya no mienten: la imagen de Javier Milei se desploma al mismo ritmo que el bolsillo de los argentinos. El canto de Soulé empieza a sonar como banda de fondo en Balcarce 50: “Todo tiene un final, todo termina”.

El milagro que no llegó

El experimento libertario creía haber encontrado la fórmula infalible: victoria electoral, dólar barato y oposición desarmada. Pero la economía real se encargó de recordarle a la Casa Rosada que los milagros no se improvisan. La inflación vuelve a trepar, las PyMEs desaparecen bajo el tsunami importador y la morosidad bancaria ya afecta a uno de cada tres hogares. El ancla cambiaria, ese amuleto que prometía estabilidad, se transformó en boomerang: erosiona competitividad y alimenta el temor a una devaluación que el mercado ya cotiza en sus términos.

La última medición de Consultora Atlas ubica la imagen positiva de Milei en 34%, nueve puntos menos que en enero. El dato duele más cuando se desglosa: entre los menores de 30 años —su base electoral dura— la caída es del 18%. La razón principal que esgrimen los encuestados ya no es la herencia, sino “la falta de rumbo”.

Adorni, el punto de inflexión

Adorni, el punto de inflexión

El affaire por los viajes de la pareja del jefe de Gabinete fue el catalizador. Lo que podría haber sido una nota de color devino en catarsis colectiva: las explicaciones zigzagueantes, los videos de Whatsapp filtrados y la opereta de “persecución mediática” terminaron de romper el espejo. El comunicado presidencial que defendió a capa y espada a Adorni —“su integridad es intachable”— fue leído por muchos como un insulto a la inteligencia. En las redes, el hashtag #AdorniVete trepó al top cinco durante 48 horas seguidas, algo impensable hace tres meses.

El gabinete lo sabe. En privado, un ministro de peso resume la sensación: “Perdimos la calle sin haberla recuperado nunca”.

El amparo de ypf que no alcanza

El amparo de ypf que no alcanza

El fallo neoyorquino que favorece a YPF contra Burford Capital fue presentado como el triunfo jurisdiccional del siglo. El presidente habló de “soberanía recuperada” y prometió “inversiones por u$s 10.000 M”. La City descontó la euforia en 24 horas: las acciones de la petrolera subieron 8% y cerraron la semana apenas 2% arriba. “No hay cash, solo confianza pintada”, resume un operador que prefiere el anonimato. El Frente de Todos, hoy más liviano que nunca, apenas si alcanza a pronunciar un “lo dijimos” antes de volver a su letargo.

Mientras tanto, la deuda externa sigue creciendo: el Tesoro colocó u$s 1.000 M de bonos a 8 años con tasa del 8,75%, 200 puntos base por encima del promedio regional. El mensaje es claro: el riesgo país baja en los titulares, pero el mercado cobra prima por el default implícito.

El enemigo que ya no asusta

La estrategia oficialista repite el guión: culpar al “establishment”, a los “parásitos” y a los “medios cómplices”. Pero la sociedad ya no compra el relato. La última encuesta de CB Consultora detecta que el 61% de los argentinos considera “inflación y desempleo” como sus principales preocupaciones, mientras que “la corrupción kirchnerista” bajó al quinto puesto. La grieta ya no vende como antes.

En la puerta de un supermercado de Lomas de Zamora, Marta, empleada municipal, resume el sentir: “Con macri me sacaron el subsidio, con Alberto me faltaba el agua y ahora no me alcanza para el paquete de arroz. ¿A quién le reclamo? Al próximo que me prometa que esto nunca más”.

La hora de la cuenta regresiva

El gobierno apuesta todo a la cosecha récord y al “segundo semestre” que ya se parece a mito urbano. El ministro de Economía repite en off the record que “en junio llegan los dólares soja” y que “la inflación va a desacelerar”. La frase ya es meme en TikTok: “Junio” se convirtió en sinónimo de “nunca”.

Mientras tanto, la curva de expectativas se invierte: los consultores privados estiman que el PIB caerá 2,8% este año y el desempleo trepará al 8,5%. La última medición del INDEC —la que no se publica— muestra que el consumo masivo retrocedió 11,5% en el primer trimestre. La foto es la misma de siempre: más pobreza, más indigencia, más bronca.

La curiosidad que me llevó a recorer las villas de emergencia me devuelve una postal que las encuestas no alcanzan a graficar: colas para el agua, pibes con la panza hinchada y padres que ya no preguntan por el futuro, solo por el plato del día. El rock nacional tenía razón: todo concluye al fin. Y este final, para muchos, ya empezó.