El viento azota cataluña: 170 emergencias en 14 horas y el tejado que vuela dos veces

La tramontana no sopla, azota. Entre las ocho de la tarde del sábado y las diez y media del domingo, los Bombers de la Generalitat han encendido la radio 170 veces. Girona acumula 150 de esas llamadas: un pequeño fuego forestal en la Escala, coches aplastados por estructuras desplomadas en Vall-llobrega y Palamós, y la sensación de que el cielo se ha vuelto contra la costa.

El tejado que no aprende

El tejado que no aprende

A las nueve de la mañana, en el Centre, la brigada municipal ha visto cómo su propia nave quedaba en pelotas por segunda vez. Misma parcela, misma losa de uralita, mismo viento que parece burlarse de los protocolos. Nueve avisos han llegado de esa región; Lleida suma tres; el sur metropolitano, dos; Tarragona y Terres de l'Ebre, tres cada una. La suma parece un reparto equitativo de desgracia.

El 112, ese oído colectivo que nunca duerme, ha atendido 231 llamadas. De esas, 161 han generado expediente. Castell-Platja d’Aro lidera el ranking del susto: 21 incidencias. Le siguen la Escala (14) y Palamós (12). Tres municipios que, en cualquier otro domingo de mayo, estarían llenos de toallas y helados, pero hoy acumulan chapas arrancadas, árboles convertidos en proyectiles y terrazas volatilizadas.

La cifra habla por sí sola: un aviso cada cinco minutos. La tramontana no ha llegado para quedarse; ha llegado para recordar que la Costa Brava es, también, un territorio en guardia permanente. Y que los tejados, al final, siempre eligen la misma pieza para despegar.