El viento de 50 km/h reta a infoca en los guájares: 50 bomberos luchan contra las llamas
Las llamas se alzan desde el Barranco Alberca Alta como una fiera desatada. A esta hora, 50 efectivos del Plan Infoca reptan por laderas de Los Guájares con mochilas de 25 kg y la certeza de que el viento puede volverlos héroes o vulnerables. La velocidad del aire ronda los 30 km/h, pero las ráfagas ya han tocado los 50 km/h, suficientes para convertir una brasas en nueva línea de fuego.

El enemigo invisible que redibuja el mapa del incendio
El dispositivo terrestre incluye dos autobombas y cuadrillas de especialistas en cortafuegos que abren zanjas a marchas forzadas. La clave está en anticipar el salto de la frontera vegetal: un solo cambio de dirección del viento puede dejar aislado a un equipo en menos de tres minutos. Por eso, los coordinadores han fijado puntos de escape cada 200 metros y mantienen drones en el aire para detectar cambios de intensidad antes de que el oído humano los perciba.
Lo que nadie cuenta es que el terreno lleva quince días sin llover y la humedad de los arbustos ronda el 8 %. Para que nos entendamos: es como intentar apagar una manta con alcohol. La estrategia actual se centra en crear un perímetro de seguridad de 75 hectáreas, lo que implica arrancar vegetación viva y muerta a velocidad de récord. El reloj interno del fuego no respeta horarios: anoche avanzó 3 km en dos horas y media, la distancia que separa dos núcleos de población que aún no han sido evacuados.
La cifra habla por sí sola: cada kilómetro de línea de fuego requiere unos 9.000 litros de agua solo para contener la primera onda de calor. Con esas ráfagas, el 30 % del agua se desvía antes de tocar la brasa. Por eso los operadores han cambiado la táctica: ahora rocian con espuma retardante que se adhiere a la hojarasca y reduce el consumo hasta un 40 %. Es una guerra de goteo contra el viento, y el viento, de momento, gana.
El único aliciente es la previsión meteorológica: el modelo HARMONIE apunta a una virada del viento hacia el noroeste en las próximas cuatro horas. Si se confirma, las llamas podrían toparse con una pared rocosa que actúa como cortafuegos natural. De lo contrario, los Guájares tendrán esta noche un nuevo frente que roza los cultivos de aguacate que sustentan a medio pueblo. Infoca no descarta pedir refuerros aéreos al amanecer, pero la oscuridad y la velocidad del aire obligan a mantener los helicópteros en tierra.
A las 20:45 el fuego seguía emitiendo una columna de humo visible desde la A-44. Las luces de los vehículos crearon un anillo de pequeños soles en la ladera, un círculo que parece estrechar el cuello a la bestia. No hay heridos, pero hay cansancio: muchos bombereros llevan doce días sin descanso tras la cadena de incendios en la provincia. La rotación será obligatoria a medianoche. El combustible humano también se agota.
