El vigesimoquinto friaje desata un fin de semana de viento y polvo en ocho regiones peruanas
El domingo a las 10:00 a.m. comenzará el vigesimoquinto friaje del año y la costa peruana tendrá 37 horas de viento que levantará polvo, bajará la visibilidad y obligará a limar planes al aire libre. El Senamhi anticipa ráfagas de hasta 38 km/h en Ica y 34 km/h en Lima, lo bastante fuertes como para volar toldos, sembrar arena en los ojos y convertir la ciudad en un set de neón opaco.
La franja amarilla que cambia la agenda
La alerta abarca Áncash, Arequipa, Callao, Ica, La Libertad, Lambayeque, Lima y Piura. En la práctica significa que las terrazas de Miraflores vaciarán sus mesas, los parques de Trujillo llenarán de polvo los carritos de helado y los conductores de la Panamericana reducirán velocidad ante un muro gris que borra el horizonte. La costa norte sentirá 32 km/h, el sur apenas 20 km/h, pero el golpe visual llegará en forma de niebla costera y neblina que pegará al asfalto entre la 1:00 y las 8:00 a.m.
El fenómeno no es nuevo; lo novedoso es la frecuencia. Vamos camino a duplicar el promedio histórico de friajes anuales y todavía falta abril. El calentamiento del mar y los remanentes de El Niño Costero están alterando la circulación de la capa límite: el aire que debía quedarse en altura baja a ras de suelo y lo hace con arena incluida.

Del viento al calor extremo en 48 horas
Inmediatamente después del paso del frente, el termómetro saltará. Lima rozará los 32 °C, Piura tocará 37 °C y el índice ultravioleta trepará hasta riesgo extremo. La secuencia viento-calor-polvo es la trifecta perfecta para desencadenar crisis respiratorias: consultas por asma suben un 28 % cada vez que se repite el patrón, según el hospital Arzobispo Loayza.
La ciudadanía ya aprendió la coreografía: cerrar ventanas, pesar los maceteros, cargar lentes y barbijo. Pero hay un detalle que pocos mencionan: el polvo costero contiene microplásticos arrastrados del océano. Un estudio de la Universidad Peruana Cayetano Heredia lo detectó en 2022 y desde entonces nadie ha actualizado las guías de salud pública. Respirar esas partículas es inhalar la huella de nuestro propio consumo.
El lunes a las 11:59 p.m. el viento amainará, la visibilidad volverá a 10 km y el cielo recuperará su azul eléctrico. Pero la cuenta de friajes seguirá abierta: el océano sigue caliente y la costa, cada vez más, parece un patio de tierra batida donde el tiempo juega a ser tenista.
