El yate de juan carlos i, convertido en negocio: un lujo que no quiere soltar

El antiguo yate ‘Fortuna’, símbolo de una época y de un rey, ha vuelto a aparecer en el puerto de Denia, no como un regalo real, sino como un activo más en el mercado náutico de lujo.

Un pasado de realeza y un presente comercial

Un pasado de realeza y un presente comercial

El barco, que en su momento costó 3.000 millones de pesetas –equivalentes a 18 millones de euros– y fue la ostentosa respuesta a un don del rey saudí Fahd, ahora es gestionado por Nautic Blue Yacht Charter & Management. La transformación es notable: tras años de gestiones, y con un precio que ha descendido drásticamente –desde los ocho millones de euros en 2018 hasta los cuatro en 2019 y, actualmente, un alquiler diario de 15.900 euros–, se ha modernizado sustancialmente.

Las mejoras, culminadas en 2023, son impresionantes. Se han reemplazado las turbinas Rolls & Royce por dos potentes motores MTU 2000, reduciendo el consumo de combustible de manera radical: de 18.000 litros por hora a tan solo 750. Además, se ha incorporado un sistema de estabilización de última generación, garantizando un confort superior tanto en navegación como en fondeo. Una inversión que, sin duda, busca recuperar parte de la inversión inicial.

Pero la historia del ‘Fortuna’ es compleja. Tras dejar de ser utilizado por Juan Carlos I en 2014, pasó a manos de Fundatur, quienes lo regalaron a las Islas Baleares, y posteriormente lo vendieron a Balearia. Estos últimos intentaron comercializarlo sin éxito, hasta que, en 2018, la empresa optó por alquilarlo bajo el nombre ‘Foners’, una estrategia para paliar la falta de compradores. Ahora, el yate se presenta como un exclusivo alquiler de lujo, con capacidad para 12 invitados y un equipo de 6 tripulantes, y un garaje trasero para todo tipo de embarcaciones auxiliares.

La transformación estética también ha sido significativa. El jacuzzi, ahora con soláriums y una zona de descanso, refleja una apuesta por el confort y la sofisticación. La decisión de mantener la propiedad privada, gestionada por Nautic Blue, subraya el deseo de convertir este icono de la realeza en un negocio rentable, un testimonio de un pasado glorioso que, sorprendentemente, sigue generando ingresos.