Electrolit falsificado circula en colombia: cuatro lotes adulterados ya reportan efectos adversos

Laboratorios Pisa acaba de confirmar lo que muchos temían: varios lotes de su bebida de rehidratación oral Electrolit han sido adulterados en Colombia. El Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) levantó la voz y, con ella, una alerta sanitaria que ya trepó a nivel nacional. El motivo: cambios en sabor, color, olor y sellos de seguridad que no solo desvirtúan el producto, sino que pueden poner en riesgo la salud de quienes lo consumen.

La trampa está en los detalles que nadie revisa

Los lotes M24N339, M24G354, M24S323 y M24T472 llegaron a estanterías bajo nuevos sabores que nunca existieron en la línea oficial. Un Electrolit maracuyá terminó empaquetado como “Fresa-Kiwi”; uno de fresa, reconvertido en “Mora Azul”; y así sucesivamente. Las tapas no cierran con la misma precisión, las etiquetas se despegan con facilidad y los logos lucen borrosos, como si hubieran sido impresos en una tinta que se diluye con el sudor de la impostura.

El peligro no es solo estético. En el fondo de algunas botellas apareció sedimento: partículas que ningún proceso de calidad debería tolerar. Los sellos de seguridad llegan cortados, como si alguien hubiera abierto, vaciado y rellenado a destiempo. El contenido real es una incógnita: ni Laboratorios Pisa ni Invima saben qué hay dentro. Lo que sí saben es que no hay trazabilidad, ni garantía de almacenamiento, ni un solo documento que respalde la cadena de frío.

El mercado informal se alimenta de la confianza

El mercado informal se alimenta de la confianza

Colombia celebra Semana Santa y con ella llega el calor que obliga a reponer electrolitos. Los estantes de tiendas de barrio, distribuidores ambulantes y plataformas de e-commerce se llenan de ofertas que parecen demasiado buenas. La cifra habla por sí sola: más del 60 % de las denuncias por medicamentos falsificadas en el país ocurren en estos días festivos, cuando la demanda dispara y la vigilancia baja un punto.

Invima ya pidió a las secretarías de salud departamentales que destrocen cualquier unidad sospechosa, pero la tarea es titánica. Los distribuidores, advertidos, enfrentan sanciones penales si insisten en vender. Sin embargo, el llamado más urgente es para el consumidor: bastan unos segundos para verificar el registro sanitario en consultaregistro.invima.gov.co. Si el número no aparece, el producto no existe. Y si no existe, lo que bebas puede ser cualquier cosa menos una solución rehidratante.

La ley colombiana es clara: la falsificación de medicamentos es un delito sanitario. Pero la ley no puede abrir cada botella. Esa tarea, ahora, es de todos.