Cómo los cyrus sobrevivieron tres décadas de fama y salieron enteros
Hay familias que el éxito destruye y familias que aprenden a sobrevivir a él. Los Cyrus llevan treinta años haciendo lo segundo, a veces con elegancia y a veces a trompicones, pero siempre con los cinco hijos en el centro del tablero. La historia de Billy Ray Cyrus, Tish Cyrus y su hija más célebre no es un cuento de Hollywood perfecto: es algo bastante más interesante que eso.
Dos padres, dos formas distintas de entender la fama
Cuando Miley Cyrus describe a su madre como su «heroína», no lo dice como un cumplido de alfombra roja. Lo dice porque Tish fue, durante años, la persona que se colocó entre su hija y la maquinaria de una industria que devora a los niños prodigio. Fue su representante, su escudo y su brújula emocional al mismo tiempo. Contrató a las personas de confianza que rodearon a Miley durante su infancia en el ojo del huracán mediático, cuando Hannah Montana convirtió a una niña de Tennessee en un fenómeno global.
Billy Ray, en cambio, llegó a ese mundo desde otro ángulo. Él conocía la fama porque la había necesitado. Criado en circunstancias modestas, el reconocimiento público fue para él una forma de sanar algo que venía de antes, de mucho antes. Miley lo ha explicado con una claridad que pocas veces se escucha en entrevistas de este calibre: para su padre, la celebridad fue validación; para ella, fue simplemente el aire que respiró desde pequeña. Esa diferencia de origen marcó también la diferencia en sus consejos, en sus miedos y en su relación con el negocio.

El matrimonio que duró casi tres décadas y terminó «con amor»
Se conocieron en 1991 en un club. Se casaron en diciembre de 1993 en Tennessee. Billy Ray adoptó a los dos hijos mayores de Tish, y juntos tuvieron a Miley (1992), Braison (1994) y Noah (2000). Cinco hijos. Casi treinta años. Y cuando llegó el final, en abril de 2022, el comunicado que emitieron a PEOPLE sorprendió precisamente por su tono: «No con tristeza, sino con amor en el corazón». Una frase que, en boca de cualquier otra pareja de Hollywood, sonaría a relaciones públicas. En la suya, costaba no creerla un poco.
Lo que vino después fue más turbulento, al menos en el lado de Billy Ray. Se casó con la cantante Firerose en octubre de 2023 y solicitó el divorcio apenas siete meses después, en mayo de 2024. Luego llegó una relación con la actriz Elizabeth Hurley. Tish, más discreta en ese capítulo, contrajo matrimonio con el actor Dominic Purcell en agosto de 2023. Miley estuvo en esa boda. Fue la madrina. Y describió ese día como uno de los más emocionantes de los últimos años.

Lo que miley heredó de cada uno, aunque no lo parezca
La colaboración musical entre padre e hija existe y tiene canciones concretas: «Butterfly Fly Away» y «Ready, Set, Don't Go» son la prueba de que, más allá de las tensiones, hubo también complicidad artística real. Pero la herencia más profunda no viene de los estudios de grabación. Viene de haber crecido viendo a dos personas construir una familia dentro de un sistema diseñado para desintegrarlas.
Tish proyectó en su hija las ambiciones que ella misma no pudo perseguir por timidez. Billy Ray le enseñó que el éxito tiene un precio emocional que conviene conocer de antemano. Ninguno de los dos le dio un manual. Le dieron algo mejor: el ejemplo directo de que se puede caer, recomponerse y seguir siendo una familia, aunque esa familia ya no tenga la misma forma que antes.
En 2021, la llegada de Bear Chance, primer nieto del clan, hijo de Braison y Stella McBride, añadió otro capítulo a una historia que, a estas alturas, ya tiene suficiente material para varias temporadas. Los Cyrus no son la familia perfecta del póster. Son algo bastante más difícil de conseguir: una familia que sigue hablándose.
