Corey feldman, herido por su exclusión del tributo a rob reiner en los oscar

Hay silencios que dicen más que cualquier discurso. Corey Feldman no estuvo en el escenario del Dolby Theatre cuando Hollywood rindió homenaje a Rob Reiner, el director que en 1986 lo convirtió en parte de una de las películas de iniciación más queridas de la historia del cine. Y eso le dolió. No lo ocultó, aunque tampoco se recreó en la herida.

La reunión familiar a la que no lo invitaron

El actor de 54 años lo describió con una imagen que resulta más elocuente que cualquier queja directa: "Personalmente, se sintió un poco como una reunión familiar a la que no fui invitado". Lo dijo en una entrevista publicada el 27 de marzo por Entertainment Weekly, y acto seguido hizo lo que hacen los que de verdad están dolidos: cambió de tema. "No vamos a usar este tiempo para hablar de mis sentimientos al respecto", zanjó.

En la ceremonia, Billy Crystal encabezó el tributo a Reiner y evocó su primera colaboración en 1975. Después subieron al escenario Meg Ryan, Kathy Bates, Jerry O'Connell y Wil Wheaton. Feldman, que también protagonizó Stand by Me, no apareció. La ausencia fue tan visible como su presencia lo habría sido.

Su crítica al momento fue medida, casi quirúrgica: "Creo que Jerry y Wil hicieron lo que tenía que hacerse. Fue un momento fugaz, así que no siento que me haya perdido demasiado". Pero luego llegó el matiz que lo dice todo: "Quizás me molestó un poco el hecho de que nadie pudo hablar desde el corazón".

Un reencuentro marcado por demasiadas ausencias

Un reencuentro marcado por demasiadas ausencias

El contexto lo complica todo. Feldman, junto a Wheaton y O'Connell, está embarcado en una gira nacional para conmemorar el 40 aniversario de Stand by Me, que regresa a las salas de cine de Estados Unidos. Un reencuentro que todos esperaban compartir también con Reiner. "Todos pensábamos que se uniría a nosotros en algún momento de esta gira", recordó el actor. No pudo ser.

Rob Reiner y su esposa Michele Reiner fueron hallados muertos en su domicilio de California en diciembre de 2025. Él tenía 78 años; ella, 70. La causa de muerte de ambos fueron, según el Médico Forense del Condado de Los Ángeles, "múltiples heridas por fuerza cortante". Su hijo, Nick Reiner, de 32 años, fue detenido y acusado de dos cargos de asesinato en primer grado con circunstancias especiales. En febrero se declaró inocente. Permanece en prisión preventiva sin derecho a fianza, con la próxima vista fijada para el 29 de abril de 2026, y se enfrenta a cadena perpetua o pena de muerte si es condenado.

"¿Cuánto agradecemos que los tres nos tuviéramos el uno al otro tras el fallecimiento de Rob y Michele?", dijo O'Connell. "No tuvimos que afrontar el duelo solos". Wheaton fue igual de directo: el reencuentro "suavizó el golpe" de enterarse de aquella muerte de manera tan inesperada y terrible.

River phoenix, la sombra que nunca se va

River phoenix, la sombra que nunca se va

Pero hay otra ausencia que sobrevuela esta celebración desde hace más de treinta años. River Phoenix, que interpretó a Chris Chambers en el filme, murió en 1993 con solo 23 años por una sobredosis. Feldman no esquivó el tema: "Ojalá pudiera ser parte de esto. La diversión que estaríamos teniendo en estas giras si fuéramos los cuatro es incalculable".

La ironía que señaló Feldman es demasiado cruel para ignorarla: el personaje de Phoenix en la película también muere joven. La vida imitó al arte de la peor manera posible.

Wheaton describió el reencuentro entre los tres supervivientes con una precisión que no necesita adornos: "Era como si nunca nos hubiéramos ido. Como si nunca hubiéramos abandonado el rodaje". Cuarenta años después, siguen siendo, en cierta forma, esos chicos que caminan por las vías del tren. Solo que ahora cargan con mucho más peso.

La mejor despedida que Feldman puede darle a Reiner, dijo, es honrarlo a través de estas giras y estas entrevistas. Lo que no dijo, pero quedó flotando en el aire, es que le habría gustado hacerlo también desde un escenario en Hollywood, con micrófono en mano y sin que nadie lo dejara fuera de la lista.