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El biopic de michael jackson: ¿redención o encubrimiento legal?

La esperada biopic sobre Michael Jackson, Michael, ha sufrido una reingeniería drástica en sus últimas etapas de producción, eliminando escenas clave que abordaban las acusaciones de abuso infantil que atormentaron al astro del pop. Un movimiento que, más allá de la sensibilidad artística, parece dictado por una compleja maraña de acuerdos legales y el deseo de proteger el legado del artista, aunque sea a costa de la verdad.

Inicialmente, la película planeaba sumergir al espectador en los momentos más oscuros de la vida de Jackson, incluyendo una impactante escena con el cantante frente a las luces de la policía, alusivas a las acusaciones de 1993. También se contemplaba la exploración de la controvertida estancia en Neverland Ranch. Pero ese enfoque, ambicioso y potencialmente revelador, se topó con un muro legal: un acuerdo previo con Jordan Chandler, uno de los acusadores, que prohíbe explícitamente su representación o mención en cualquier producción cinematográfica. Un detalle aparentemente menor que obligó a los realizadores a replantearse por completo el desenlace de la película.

La reescritura del tercer acto no fue el único obstáculo. Un desafortunado incendio en la residencia del guionista, John Logan, en Palisades, añadió retrasos imprevistos al ya complicado cronograma de producción, obligando a posponer el estreno en múltiples ocasiones.

22 días adicionales de rodaje fueron necesarios para adaptar la nueva narrativa, con el elenco regresando al set en Los Ángeles, aunque la decisión de cambiar de locación implicó la pérdida de incentivos fiscales estatales, incrementando el presupuesto en entre 10 y 15 millones de dólares, un costo finalmente asumido por el patrimonio de Jackson.

De neverland a la gira bad: un final edulcorado

De neverland a la gira bad: un final edulcorado

El resultado es una película que, en lugar de confrontar directamente las acusaciones, opta por un cierre más optimista, mostrando a Jackson preparándose para subir al escenario durante la exitosa gira Bad. Se exploran otros aspectos de su vida, como la compleja relación con su padre, Joe Jackson, retratado como una figura influyente en sus decisiones profesionales, y se alude al accidente sufrido en 1984 durante la filmación de un comercial, que le dejó quemaduras en el cuero cabelludo y dependiente de analgésicos.

La sobrina de Jackson, Jaafar Jackson, asume el papel principal con Colman Domingo encarnando a Joe Jackson. Prince Jackson, hijo del artista, ha participado como productor ejecutivo, mientras que John Branca y Karen Langford, figuras clave en la gestión del legado de Jackson, han actuado como asesores.

Un material inconcluso, una secuela en el horizonte

Un material inconcluso, una secuela en el horizonte

La magnitud del proyecto se revela al conocer que el material recopilado durante la investigación supera las tres horas y media, sugiriendo la posibilidad de expandir la historia en futuras entregas. Según Graham King, productor de la película, alrededor del 30% del contenido descartado podría reutilizarse en una secuela, abriendo la puerta a una exploración más profunda de los episodios controvertidos que se han evitado en esta primera aproximación. Las proyecciones iniciales son optimistas, con estimaciones de más de 55 millones de dólares en su primer fin de semana en Estados Unidos y un objetivo global de alcanzar los 700 millones de dólares.

Michael se presenta como un retrato cuidadosamente construido, pero la ausencia de una confrontación directa con las acusaciones de abuso infantil deja un sabor agridulce, planteando la interrogante de si esta biopic es un intento genuino de comprender la complejidad de un artista icónico o simplemente una estrategia legal para preservar su imagen pública, a pesar del costo que eso pueda tener en la verdad.